Rara vez Eshiyme recibía visita por parte de algún solari que no fuese su amiga Daowan o Leona, y este fue el caso más curioso. El pequeño aprendiz Leo.
Como castigo por escabullirse de sus estudios es que le mandaron junto a Rahvun, siendo que el chico le llevó unas cajas a la vidente.
"Parece que está todo..."
"¿No es molesto para usted no ver nada?"
"Al principio fue desolador, pero luego me acostumbré"
"¿Y no ve nada de nada? ¿Ni una mijita?"
"Empleo algo de magia, pero son para ver mis visiones..."
"¿Entonces puede leerme el futuro?"
"No funciona de esa manera, joven Leo"
"Pues entonces es algo más aburrido..."
"¿Es por eso que siempre están escapándote del pueblo de los Solari? ¿Porque la magia es aburrida para ti?"
"Los profes lo hacen todo muy aburrido..."
Leo miró algunas de las cosas que tenía en su casa, observando una especie de moneda plateada. Le recordó al pelo de sus amigas.
Diana, el aspecto de la luna, también tenía el pelo blanco...
"¿Joven Leo? ¿Ocurre algo?"
"Solo estaba pensando en algo que le pregunté a mis profesores, era sobre los lunari, y me regañaron por mencionarlos"
"¿Qué duda era?"
"El por qué todos tienen el pelo blanco"
"Es un efecto secundario de la magia que emplean"
"¿Efecto secundario?"
"La magia lunar es de origen cósmico, por lo que cuando un humano las emplea durante mucho tiempo crea ese efecto..."
"¿Y a los solari también nos pasa?"
"Claro que sí... aunque los rasgos son algo más variados, depende del individuo..."
"........"
"Tus ojos son dorados, ¿cierto?"
"Sí... pero antes eran marrones..."
"Otros pueden obtener un tono de piel más moreno por la repetida exposición..."
"Sabe mucho del tema"
"Cuando me quedé ciega quise aprender todo lo que pude acerca de la magia, en una búsqueda de curarme..."
Al joven Leo le daba un poco de lástima la vidente. Permaneció junto a ella en todo momento hasta que Rahvun le avisó para irse.
Incluso en el camino de regreso aún seguía pensando en los lunari.
"Señor Rahvun... ¿puedo preguntarle algo?"
"Nunca preguntes si puedes preguntar"
"Usted... ¿ha conocido a algún lunari?"
"Sí, conocí a una... y me enfrenté a otros muchos más..."
"¿Y eran todos malos?"
"........"
"¿O alguno de ellos eran malos?"
Rahvun se quedó en silencio, viendo de reojo cómo el chico se preparaba para recibir algún tipo de insulto o golpe por su parte.
Seguramente esa era la reacción que los maestros tenían con él.
"Los lunari... tienen un pensamiento erróneo..."
"........"
"Rezan a la oscuridad..."
"¿A la oscuridad?"
"Mi abuelo me habló una vez de historia... sobre un niño que siempre bailaba al ritmo del sol, sin dañar a nadie, desde el amanecer hasta la puesta de sol..."
"¿Cómo se llamaba?"
"Su nombre se perdió... pero el caso es que los lunari se veían molestos por ello..."
"¿Por qué?"
"Porque alababa a alguien que no era la luna... y acabaron matándolo..."
"........"
"Su madre lloró su perdida en la cumbre del Monte Targon, con el sol dándole sus dones y levantándose como el primer aspecto del sol..."
"¿Y qué pasó después?"
"Se convirtió en el protector de su pueblo, pues los lunari continuarían atacándoles..."
Rahvun vio cierta decepción en el rostro de Leo. No entendía muy bien a qué venía aquella pregunta o el por qué de sus reacciones...
Pero si debía de ser sincero...
"Una vez hubo una lunari... a la cual aprecié muchísimo..."
"¿De verdad?"
"Sí... juré defenderla siempre que pudiese..."
"¿Entonces todavía sois amigos?"
"No... no pude defenderla de si misma..."
La conversación cesó en aquel momento, siendo el resto del viaje bastante silencioso.
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El Eclipse de Diana
Fiksi PenggemarBienvenidos a este fanfic, secuela de "Los Viajes de Nautilus" y "La Sombra de Zed" que contará con las aventuras de Diana y los lunari, tanto en el Monte Targon como con otros individuos de Runeterra. En sus intentos por cambiar la vida de los suyo...
