Parte 46: Camphor

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Hace 10 años...

En el Monte Targon todavía se desconocía la existencia del poblado lunari, a excepción de la hereje conocida como Diana.

Los solari eran reacios a meterse en ciertos conflictos debido a la desconfianza surgida con la aparición de Diana... y luego estaba Pantheon...

En cuanto recibió el llamado de Iula no dudó en ir.

"Y solo ha estado atacando a los Rakkor"

"Principalmente, en el caso de Eshiyme ha sido un ataque bastante notorio... con desdén..."

"¿Cómo se encuentra la vidente? ¿Mejor que cuando la vi?"

"Más o menos calmada... y tenías razón..."

"¿En qué?"

"Su magia... su don... aún funciona..."

"¿Pese a su ceguera?"

"Como dijiste sus visiones son algo que los celestiales le otorgaron..."

"........"

"¿Ocurre algo?"

"Quiero hablar con ella..."

La criatura se manifestaba a través del fuego o el calor, forma en que iniciaba el contacto con su víctima. Y una vez que era vulnerable...

Su manifestación era una horrible criatura volcánica con trozos de roca negra.

Lo que aquel ser desconocía era que Eshiyme podía seguir teniendo visiones pese a perder sus ojos. Y gracias a esto, Pantheon le encontró.

Al momento en que intentó ir por la vida de un hombre llamado Saga.

"Pantheon... el aspecto de la guerra..."

"Es Artesano, no Aspecto"

"Ni siquiera tienes sus poderes... humano estúpido..."

"No entiendo qué quieres decirme"

"Grgrrr..."

"Eres la criatura que ha estado perturbando este monte, ¿por qué?"

"Soy Camphor, la demonio de la duda y la incertidumbre... aquella que se alimenta de quienes temen a cruzar caminos..."

"No te entiendo del todo..."

"Me alimento de quienes dejan que las dudas consuman sus vidas"

"Dura existencia"

"¿Eh?"

"Pero no puedo dejar que atormentes a mi gente"

"¿Crees que puedes vencerme? Humano"

"Yo no... nosotros..."

Iula y Eshiyme intentaron aportar en la pelea, pero la fuerza y poderes de Camphor no eran de este mundo. Difícilmente podían enfrentarlo.

Pero Pantheon era otra cosa. Su entrenamiento constante y su voluntad lo llevaban a límites que ningún otro humano lograría.

Y estaba plantando cara a un demonio.

"Maldito humano..."

"........"

"No podrás derrotarme... soy inmortal..."

"Lo sé, un demonio no parece ser algo matable"

"¡¿Y cuál es tu intención entonces?!"

 "Encerrarte..."

"¿Encerrarme? Se supone que ninguna cárcel puede encerrarme"

"¿Se supone?" - repitió mientras recogía una lanza del serio - "¿Acaso estás dudando?"

Este comentario enfureció completamente a Camphor, quien se lanzó a atacarlo.

Pantheon logró resistir sus embistes e incluso logró en un momento dado clavarle su lanza en toda la espalda. 

Morir no, pero sufrir podía sufrir bastante.  

"Maldito humano..."

"Dime, Camphor, ¿cuánto sabes de la cultura Rakkor?"

"Tu maldita cultura es propensa a la destrucción y la muerte..."

"Puede ser"

"Ggrgrrr..."

"Pero tras ser atacados por Darkins, aprendimos algún que otro truco..."

Pantheon había atraído al demonio hasta los pies de la montaña más importante de Targon, y que estaba imbuida en poder cósmico.

Aprovechando esto, Eshiyme pudo llevar a cabo un ritual antiguo, enseñado parcialmente por el Aspecto del Crepúsculo. 

Básicamente encerraron la esencia de Camphor dentro de un yelmo de metal, como si de un Darkin se tratase.

"Muy buen trabajo, Eshiyme..."

"Pantheon... ha... ¿funcionado?"

"Siendo sinceros, no creí que las tuviésemos todas con nosotros"

"Has... has enfrentado a un demonio..."

"Creo que me he roto algún hueso... y el mérito lo tiene la vidente... yo solo he ayudado un poco, pero este trasto..."

"Mejor no tocarlo con las manos desnudas o sin cubrirlo"

"¿Y dónde lo guardamos entonces?"

"Qué tal..."

El lugar escogido fue una vieja cripta targoniana. Pero había un problema con el que ninguno contó. Era un demonio y el conjuro era para un hemomante.

Diez años después, el sello perdió su efectividad.

Camphor ahora solo necesitaba recuperar parte de su fuerza perdida tras varios años sin alimentarse... y ahí encontró a Leona...

El Eclipse de DianaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora