Era un día relativamente tranquilo en el Instituto de Guerra, donde el campeón Ezreal recién había terminado una sesión de terapia de grupo.
Se encontraba despidiéndose de uno de ellos, Malphite, el cual parecía haber cambiado un poco físicamente. Se le veía algo más definida.
"No sabía que tus piedras podían... erosionarse..."
"La última vez que me pasó fue hace siglos"
"Ya, seguramente para la próxima ya estaré muerto o..."
"¡Ezreal!"
El chico rubio se volteó a ver cómo Diana se acercaba con su arma en mano. Acompañada de una misteriosa chica.
"Quizás la muerte sí que venga a por mí pronto"
"¿Lo dices por Diana o por la chica?"
"Sí"
Malphite se marchó a petición de Ezreal, quien no quería salpicarlo con su sangre.
"Buenos días, Diana... pregunta rápida, ¿tu y tu adorable compañera venís a matarme o causarme algún tipo de dolor?"
"No"
"Gracias a..."
"Preferiría que alguien como usted no me llame adorable, por favor"
"Eso sí ha dolido..."
"Cada tipa de aquí que te conoce te dice lo mismo, no deberías sorprenderte" - le dijo Diana muy friamente
"Dijiste que no me causarías dolor"
Esto era un comentario más bien dramático, ya que no le importaba demasiado la opinión de alguien como Diana.
"Venimos a hablar contigo sobre Aphelios"
"¿Sobre Aphelios?"
"Sí, está desaparecido... Zilean nos dijo que tu podrías saber dónde localizarlo..."
"Esa es una afirmación algo discutible"
"Explícate"
"Tuvo ciertos problemas en la Grieta del Invocador, así que el Instituto le obligó a venir a una sesión de apoyo..."
"Recuerdo eso"
"¿Cómo que recuerdas eso? Tú no estabas"
"Esta chica es su hermana Alune, ella pudo ver la sesión a través de Aphelios"
"En aquel momento creí que eras un hombre profesional y compasivo... hasta que pusiste un pie fuera y me demostraste la escoria que..."
"Sí, definitivamente estaba"
"Ezreal, ¿crees poder ayudarnos?"
"Pero ella estuvo en esa sesión, no creo que haya nada que pueda aportar"
"Tiene que haber algo que puedas decirnos que sea útil"
Diana tenía el pensamiento de que algo útil tenía que poder aportar, ya que por algo Zilean les mandó a hablar con él.
La posibilidad estaba ahí... aunque no le agradase...
"Se me ocurre algo"
"¿De verdad?"
"Sí, pero me interesa saber si hay algún tipo de recom..."
Los ojos de Diana, inyectados en sangre, no parecen confirmar que se llevará algún tipo de aliciente de aquello. Salvo salir ileso.
"Tengo... algo útil..."
"¿De verdad?"
"Sí, creo... es decir, existe la posibilidad..."
"¿Y de qué se trata?"
La habitación que Ezreal tenía rentada en el Instituto de Guerra estaba llena de estanterías, con muchos objetos raros y de todas las formas.
Había un escritorio lleno de papeles, y es que debajo de esa actitud tan pedante no dejaba de ser un extraordinario explorador.
Y de entre todos los objetos cogió una bolsita.
"Esto son unas monedas muy especiales"
"Monedas..."
"Sí, son antiguas monedas solari"
"¿Y por qué las tienes tú en lugar de tenerlas Leona?"
"Ese no es el punto, el punto es que es lo que necesitamos para nuestra trampa"
"¿Trampa?"
"Si no podéis llegar a Aphelios, haremos que Aphelios llegue a vosotros"
"Eso me parece bastante complicado"
Alune se acercó para observar las monedas, intuyendo un poco cuál sería el plan a seguir por parte de Ezreal.
"El Instituto de Guerra es el único sitio donde no puede vernos... sea quien sea que haya potenciado sus poderes..."
"Nos verá en Targon"
"Entonces abrámonos a una colaboración más amplia"
"¿Cómo dices?"
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El Eclipse de Diana
FanfictionBienvenidos a este fanfic, secuela de "Los Viajes de Nautilus" y "La Sombra de Zed" que contará con las aventuras de Diana y los lunari, tanto en el Monte Targon como con otros individuos de Runeterra. En sus intentos por cambiar la vida de los suyo...
