Cuando Nami apareció por el pueblo de los Marai como si nada, todos se quedaron sorprendidos por su presencia. Y sí, muchos la creyeron muerta.
Nami saludó como si fuese la atracción de un desfile, obviamente sin reconocer a nadie.
Y no solo eso, venía acompañada del aspecto de la luna y de un monstruoso coloso de acero y ojos espectrales.
"Yo quería algo discreto..."
"No es mi culpa que Tama empezase a gritar a los cuatro vientos"
"No debí pedirte nada..."
"Diana, llevas toda tu vida siendo perseguida y tachada de hereje"
"........"
"¿Por qué no disfrutar un poco de tu posición?"
"Porque mi posición es..."
"¡Nami tiene razón! ¡Relájate por una vez en tu vida!"
"........"
"¿Esa persona de ahí es Loto?"
"No, es una anciana..."
"¿Loto es una anciana?"
"¡Nami!"
Todos los Marai se quedaron en silencio conforme su matriarca, la anciana protectora, se le acercó. Y sí, ella era la abuela de Nami.
Aunque la campeona ni siquiera reconocía su cara.
Y no es que en su vida previa estuviesen muy unidas, precisamente.
"Saludos"
"........"
"¿Eres tú la líder del pueblo?"
"Nami, ¿de qué estás hablando? ¿no me reconoces?"
"Pues no, sinceramente" - dijo con tranquilidad - "Perdí la memoria hace años, ¿es usted la madre de Tama?"
"¡Idiota! ¡Creímos que habías muerto!"
"¿Muerto?"
"¡¿Por qué nunca regresaste?! ¡Niña atolondrada!"
"Ni siquiera sabía que existáis..."
"Maldita niña..."
La mujer estuvo a punto de abofetear a la Nami, siendo Diana quien se interpuso y la agarró del brazo. Eso no lo iba a tolerar.
Mucho menos sabiendo todo lo que sacrificó por ellos.
"Mi nombre es Diana... aspecto de la luna..."
"El... el aspecto..."
"Sí, Nami es una amiga mía muy cercana, y desde luego puedo dar testimonio de que sin ella no seguiríais vivos..."
"........"
"Si me concede unos minutos, puedo hablar en su nombre"
La anciana tampoco tenía mucha alternativa, pues el poder de Diana a su máximo potencial podía causar estragos.
Diana le contó cómo Nami sacrificó su mente a cambio de emplear la Piedra Lunar.
Y, por supuesto, omitió la intervención de Loto hace un par de años. Principalmente porque no sabía del todo sobre dicho encuentro.
"Esa niña... mira que tomar esas decisiones..."
"Sabía lo que hacía, y lo hizo igualmente"
"Tonta, tonta, tonta..."
"........"
"Tantos años creyendo que murió..."
"No es por ofender, pero si hablamos de la antigua Nami... quizás el caso sea algo parecido, la actual es muy distinta..."
"Algo he visto... si antes era tonta, ahora lo parece más..."
"Yo la veo más feliz"
"¿Más feliz?"
"Sin ese peso sobre sus hombros, una vida libre, sin preocupaciones..."
"Es el deber que ella escogió, ayudarnos"
"Y lo hizo... ahora es libre..."
"Es una niñata desagradecida... ahora dirá que su lugar no es aquí..."
"No lo es, ya no"
"¿Y crees que me quedaré quieta sin hacer nada?"
"Intenté forzarla a quedarse aquí, y me da la sensación de que Nautilus y yo no seremos los únicos que se lo impediremos..."
"Ha vuelto de entre los muertos para darme desgracias"
"Su sobrina está viva... ¿no es suficiente?"
"Esa no es mi sobrina"
"........"
"Mi sobrina no era una idiota"
"........"
"Y encima juntarse con esa cosa... ese monstruo..."
A Diana le daba bastante disgusto la situación en general.
Pensaba que la única familia de Nami estaría contenta de verla nuevamente. Pero tras el shock inicial todos parecían alejarse de ella.
Confundían su nueva personalidad con demencia y sentían lástima.
Aunque había alguien que ya estaba acostumbrado a esa nueva personalidad...
"¡Loto! ¡Loto!"
"¿Tama? ¿Qué ocurre?"
"Es Nami... ha... ha regresado..."
"¿Regresado?" - repitió muy sorprendido - "¿Dónde está?"
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El Eclipse de Diana
Fiksi PenggemarBienvenidos a este fanfic, secuela de "Los Viajes de Nautilus" y "La Sombra de Zed" que contará con las aventuras de Diana y los lunari, tanto en el Monte Targon como con otros individuos de Runeterra. En sus intentos por cambiar la vida de los suyo...
