Leo, un joven solari armado siempre con su tirachinas, se encontraba fisgoneando en la sala de reuniones de los principales miembros de la Orden.
Al menos esto fue hasta que una mujer muy delgada le golpeó débilmente en el pie con un bastón.
Llevaba un traje dorado sin mangas, pantalones azules y vendas en los brazos.
"No está bien cotillear"
"Lo... lo siento, señora Eshiyme..."
"Vete a jugar con el resto de niños"
"Sí, señora..."
La mujer sonrió mientras presentía que se iba.
Al entrar en la sala pudo notar que estaban todos esperándola. La sacerdotisa Levia, el general Rahvun, la halconera Iqnatia, la Rakkor Iula, la centinela Daowan y la propia Leona.
Todos esperando a que llegase pese a su notable ceguera.
"Siento la tardanza..."
"........"
"¿Ocurre algo?"
"Discutíamos la presencia de ciertos asistentes" - aclaró Rahvun - "Como la Rakkor o la Centinela..."
"Empiezo a pensar que tienes algo en mi contra, Rahvun"
"Puedes haber abrazado nuestra fe en el sol, Daowan, pero sigues siendo una extranjera..."
"¿Y qué tiene de malo Jonia?"
"Múltiples amenazas nos han llegado de Jonia, como Zed o Syndra"
"Pero eso es englobar a todos en la misma historia"
"Dejadlo ya" - solicitó Leona algo cansada - "Daowan ha demostrado ser tan leal a los solari y Targon como el resto de nosotros"
"Gracias"
"Y sino, Iqnatia puede confirmarlo"
"No ha cometido movimientos extraños... aunque Rahvun puede confirmarlo mejor que yo, él la ve más a menudo..."
"Sinceramente..."
La Sacerdotisa solía ser la más escuchada junto con Leona, pues representaba al consejo más mayor de los solari.
"Mi mayor duda es la presencia de la Rakkor..."
"Rakkor y solari han sido aliados desde hace décadas" - dijo Iula tranquilamente - "Y yo vengo en nombre de ellos"
"........"
"¿Por qué? ¿Algún problema?"
"Vuestro Rakkor más emblemático no tuvo problemas en colaborar con el aspecto de la luna en el pasado..."
"Y también colaboró con el del sol"
"Pantheon es una persona confiable" - habló Leona - "Y tampoco es el asunto central de esta reunión..."
Recientemente Eshiyme había visto algo extraño bajo las tierras que conformaban Targon.
En su visión podía ver el pasto de color rojo, desprendiendo ceniza a la par que unos gritos se escuchaban desde la aldea Solari.
"Podemos descartar a los Solari"
"Te aventuras muy pronto a ello" - notó la sacerdotisa - "¿Por qué dices eso?"
"No es su estilo"
"........"
"Rahvun, tu has peleado con ellos más que nadie" - insistió la Rakkor - "¿Qué opinas al respecto?"
"Siendo sinceros..."
Quizás Rahvun fuese un hombre leal a su pueblo, pero eso no significaba que fuese alguien estúpido. Su ideología no nublaba su juicio.
Y pese a que no le caían bien los lunari...
"No encaja con sus ataques previos"
"Ceniza... prados rojos, no quemados... ¿qué hay del grito?"
"Creo que era de mujer, lo parecía, pero no logro enfocarme lo suficiente... hay algo que me lo impide ver bien..."
"Puedo investigar junto a mis águilas..."
"¿Y qué vas a buscar exactamente?"
"Algo que coincida con esos prados rojos, quizás es de alguna tribu o un individuo del cual desconocemos"
"¿Y si es un espectro?"
"Debo consultarlo con los Centinelas de la Luz... ellos tienen un amplio catálogo de espectros, desde el más peligro hasta..."
"¿Daowan? ¿Ocurre algo?"
"¿Y si se tratase de un campeón?"
"¿Un campeón?"
Leona pensó en quiénes podrían caer dentro de esas características... quizás...
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El Eclipse de Diana
Fiksi PenggemarBienvenidos a este fanfic, secuela de "Los Viajes de Nautilus" y "La Sombra de Zed" que contará con las aventuras de Diana y los lunari, tanto en el Monte Targon como con otros individuos de Runeterra. En sus intentos por cambiar la vida de los suyo...
