Leona se había preparado como cada mañana, habiendo preparado su armadura y atuendos para su día a día. Y en esta ocasión le tocaba un viaje algo largo.
Antes de marcharse intentó localizar a Rahvun, cuyo padre había fallecido unos días atrás. Se tomó unos días de permiso, y estaba por irse...
"Rahvun..."
"¿Leona?"
"Quería darte el pésame..."
"........"
"Debe de haber sido algo duro..."
"Uno... uno aprende a superar este tipo de cosas... no te preocupes, Leona..."
"Si necesitas cualquier cosa sabes que puedes hablar conmigo"
"........"
"¿Ocurre algo?"
"Cómo... ¿cómo te enteraste de su fallecimiento?"
"Me lo dijeron ayer..."
"Me tomaré unos días, estaré con los Rakkor, quiero limpiar su hogar y... hay otras cosas que debo de hacer..."
"Te deseo lo mejor en estos días"
Pero mientras Leona se marchaba... solo un pensamiento rondaba a Rahvun...
No le dijo a nadie lo ocurrido a su padre, únicamente a Levia y hace una hora, ¿cómo era posible que Leona se enterase el día de ayer?
Mientras tanto, en el Instituto de Guerra se encontraba Azir, esperando a que llegase Leona, y siendo acompañado por la joven Zoe.
Irónicamente una de las pocas entidades cósmicas que le guardaban respeto.
"¿Entonces Rammus no es un monstruo?"
"No, no lo es..."
"¿Y cómo está tan seguro?"
"Un monstruo es... alguien que causa el mal por el simple hecho de querer hacer el mal... Rammus no es malvado..."
"¿Y si existiese un Rammus que no es malvado?"
"Pues entonces no deberías tener motivos para tenerle miedo si no es malvado"
"Eso... tiene... algo de sentido..."
"En Shurima tenemos a los baccai"
"¿Baccai?"
Pero Zoe se calló en cuanto vio a Leona llegar, dando un brinco para saludar. Le caían bien los aspectos, aunque el sentimiento no fuese recíproco.
En el caso de Leona, la mujer podía más o menos soportarla.
"¡Hola Leona!"
"Hola, Zoe..."
"¿Vienes a entrenar y todo eso?"
"No exactamente... Azir y yo vamos a... dar clases de historia..."
"Qué aburrido"
"No es aburrido si te gusta la historia"
Con eso mantendría un poco alejada a la chica. No quería que se inmiscuyera porque haría del viaje una pesadez para ambos.
Azir no tenía tantos problemas con que fuese, pero no quería retrasos.
Alzó su mano para crear un portal que les pudiese llevar a Shurima, quedando a la entrada del palacio donde habitaba.
"La última vez que vine... apenas estabais construyendo la ciudad..."
"En aquel entonces solo doce me siguieron... poco a poco fueron llegando y Shurima... pronto recuperará su gloria..."
"Tiempo al tiempo"
"Cierto... aunque me lleve siglos..."
"........"
"Enmendaré mis errores..."
Leona simpatizaba con Azir en ese aspecto, pues ambos habían cometido acciones que habían perjudicado a su gente...
Y lo único que les quedaba era intentar redimirse...
"He de admitir que me sorprendió tu petición"
"¿Tan raro es eso en mi?"
"La curiosidad, la historia... son cosas innatas en ti, pero... ¿el surgimiento de los ascendidos? ¿la llegada de los darkins?"
"Nuestras gentes se conectan de alguna manera..."
"........"
"Con el aspecto del crepúsculo de por medio"
"Pues espero que encuentres en nuestro archivo bibliotecario todo lo necesario..."
"¿Está Nasus?"
"Desgraciadamente el bibliotecario no está... pero tengo alguien que te ayudará..."
"Dime que no es Renekton"
"Las cosas mejoran con él, pero a pasos muy pequeños"
"Es mejor que nada..."
"En cuanto a la ayuda..."
Una mujer de elegante vestido blanco, pelo blanco con rastas y adornos dorados se le acercó portando un cetro.
Realizó una reverencia al aspecto del sol y se presentó.
"Eunice... la Voz de los Alzados..."
"Un gusto..."
"¿Por qué libro desea empezar?"
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El Eclipse de Diana
Fiksyen PeminatBienvenidos a este fanfic, secuela de "Los Viajes de Nautilus" y "La Sombra de Zed" que contará con las aventuras de Diana y los lunari, tanto en el Monte Targon como con otros individuos de Runeterra. En sus intentos por cambiar la vida de los suyo...
