Madre Luna, muéstrame el camino... rasga el cielo abierto... muéstrame más allá...
Aphelios reunió la energía cósmica generada por una de las constelaciones y estrellas, logrando formar una criatura de aspecto temible.
Y su idea era tan clara como la luna... serían los colmillos que acabasen con ellos...
"Si no quieres fabricarme armas, Alune..."
"........"
"Entonces emularé al forjador... y crearé las mías propias..."
"........"
"Ahora... luego no rechaces ser responsable de lo que va a ocurrir..."
Los solari observaron con horror a aquella criatura, la cual algunos asumieron que habían enviado los lunari...
Pero no, Rahvun conocía el alcance de la poca magia que poseían.
"¿Dónde está Iqnatia?"
"Fuera, en el territorio de dragones..."
"Avisa a los portaescudos solaris, que hagan una barrera defensiva"
"¿Qué se supone que va a hacer?"
"Usar mi lanza..."
Aphelios observaba paciente a que llegase la campeona de los solari...
Pero no aparecía. ¿Por qué no aparecía? Les estaba regalando unos valiosos segundos en lo que ella aparecía... ¿dónde estaba Leona?
Y ahí fue que apareció...
"¿Rahvun? ¿Qué demonios hace ahí Rahvun?"
"........"
"Ese idiota con complejo de campeón..."
"........"
"No es el aspecto del sol, pero servirá... como la primera baja..."
El general había llegado al campo de batalla junto con cuatro soldados. Los únicos porta escudos que habían acudido a su señal.
El resto estaban aún heridos por la pelea con los lunari o reticentes de si acudir a pelear. Tenían dudas de su liderazgo.
"Se... señor... ¿qué es esa cosa?"
"No lo sé"
"¿Puede morir?"
"Tampoco lo sé"
"¿Y cuál es el plan entonces?"
"Poneos en formación frontal, le forzaré a atacarme... si puede proyectar energía o magia debéis de usar los escudos..."
"¿Serán suficientes cuatro escudos?"
"Quizás con cinco..."
"¡Grrruaaaahhh!"
El grito de aquella criatura no se parecía a ningún animal que hubiese visto antes.
Y en el Monte Targon existía una fauna un tanto interesante. Aquel tigre cósmico era del doble del tamaño de Rahvun, que de por sí era alto.
"¿Puedes hablar?"
"Grgrrr..."
"Bueno, tenía que intentar..."
"¡Grrruaaaah!"
El monstruo se lanzó contra Rahvun, quien comenzó a concentrar energía solar en su arma.
La distancia entre ambos permitió al general cargar su lanza, pero primer se permitió recibir un zarpazo con su escudo. Para comprobar daños.
Fue lanzado a un par de metros, levantándose rápidamente para lanzar un potente rayo de sol desde su lanza.
"Señor, la criatura..."
"Parece que le afecta la magia solar... pero se regenera..."
"¡Grraaaaah!"
"Primer Porta Escudos, le distraeré, intenta coordinar un golpe"
"Pero..."
Los Porta Escudos empleaban escudos especiales que almacenaban energía solar que luego creaba campos protectores de luz.
El problema era que estos soldados en concreto no estaban experimentados en las ofensivas.
Pese a su tamaño Rahvun era habilidoso, y en otro intento de zarpazo chocó su lanza contra la garra del monstruo.
Y nuevamente regeneraba su daño...
"Maldita sea, Rahvun..."
"Levia..."
La sacerdotisa, que observaba lo ocurrido a la espera de más soldados, vio aliviada que Iqnatia acababa de aparecer.
"Al fin apareces, ¿dónde estaba?"
"Cordillera Norte, ¿qué es lo que ha ocurri..."
"¡Grrruaaaaah!"
"¿Qué es esa cosa?"
"No lo sé, pero los soldados a tu cargo no han querido participar..."
"¿Los que no están heridos?"
"Solo esos porta escudos y..."
"¿Levia?"
"¿Qué hace ese sujeto ahí?"
Rahvun estaba frente al monstruo estelar cuando este recibió una especie de ataque plateado.
Fue como un par de pequeñas explosiones las que les distrajeron. Y pertenecían a las dagas de Cygnus el Nocturno.
"¿Tú? ¿Qué haces aquí?"
"Te responderé cuando me digas qué es esta cosa..."
"¡Grurrraaaahhh!"
"Tiene colmillos... no sé mucho más..."
"Eso no me agrada..."
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El Eclipse de Diana
FanfictionBienvenidos a este fanfic, secuela de "Los Viajes de Nautilus" y "La Sombra de Zed" que contará con las aventuras de Diana y los lunari, tanto en el Monte Targon como con otros individuos de Runeterra. En sus intentos por cambiar la vida de los suyo...
