Parte 72: Desamparado

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Diana no sabía cómo resultaría el encuentro entre Eleka, la Sueñalunas, y Amumu... pero lo cierto es que temía por los problemas en que podían meterse...

Para solventar un poco el asunto decidió hablar con Thresh, al cual vio hace un mes en la boda de Pantheon y Cassiopeia. No muy feliz de volver a Targon.

"¿No te agrada mi región?"

"Ya estuve aquí una vez, por un alma..."

"........"

"Y por cuenta de eso acabé con muchas moscas volando a mi alrededor..."

"Tan alegre como de costumbre"

"¿Y qué mosca ha picado ahora la momia?"

"¿Qué sabes sobre él?"

"Poca cosa, nunca ha sido de mi interés y tampoco se ha cruzado en mi camino"

"¿Y sobre su maldición?"

"Esa es la poca cosa que sé de él"

"Está en Targon, y quería saber si quizás fuese posible para él tocar a un espectro sin desencadenar algo maligno..."

"No sé... no soy experto Shurimeno..."

"........"

"Pero quizás..."

El carcelero no tenía mucha idea de Shurima, pero había un par de espectros que podían contestar a esas dudas.

Otro tema distinto era que se llevase bien con ellos...

Y en cuanto a Eleka, la noche tardó mucho en llegar, pero cuando salió la luna inició aquel ritual. Que para Amumu era sumamente raro.

"De... ¿de verdad eso funciona?"

"........"

"¿Señora Eleka?"

"¿Por qué no lo pruebas?"

"No... no, gracias..."

"No duele... es como bañarse con agua templada... tu mente se nubla un poco, todo es como una... niebla... niebla..."

"No me gusta la niebla, es como agua, es fría y..."

"Y proviene de Helia..."

"¿De Helia?"

"Una región lejana... cuyas aguas pueden curar casi cualquier mal..."

"Y... ¿me puede curar a mí también?"

"No lo sé... tu estás muerto... ¿no?"

"No... no lo sé..."

"También he visto algo... la voz que canta al compás del universo... que ayuda a las estrellas a perder su brillo..."

"¿Qué?"

"Sígueme, niño, la luz de la luna nos ha enseñado su voz..."

"¿Qué voz?"

"La voz... de la muerte..."

La Sueñalunas le guio hasta cierta zona cercana a las costas.

Esto era algo arriesgado, pues al ser una lunari tan expresiva acerca de la luna, de ser encontrada por un solari... fallecimiento instantáneo...

"¿Por qué nos paramos?"

"Debes ir a esa playa..."

"¿Por qué?"

"Porque quizás encuentres lo que buscas..."

"Pero... pero... ni siquiera sé... sniff... qué pretendes... ¿y si me estás engañando? ¿y si me hago daño o me ahogo?"

"Siempre puedes regresar al Instituto de Guerra o a Shurima"

"¿Puedo?"

"Claro... se lo diremos a Diana..."

"¿Entonces para qué hemos venido?"

"Para buscar alguna forma de calmarte... pero prefieres que regresemos..."

"........"

¿Por qué estaba haciendo todo eso por él?

Leer la luna, rituales, preguntar a su gente, exponerlo a personas aún siendo muy peligroso... ¿qué ganaba ella con todo eso?

"Por... ¿por qué no me acompañas?"

"........"

"Es... es algo malo, ¿verdad?"

"No... es alguien malo para mí... para ti no..."

"Snif... snif..."

"¿Qué es ese llanto tan molesto?"

La Sueñalunas se movió para colocarse delante de la momia, ya que al final era la voz de la muerte, Karthus, quien acudió a ellos.

Parecía molestarse por la presencia de ambos. 

"Debo dejar de utilizar riscos o costas..."

"Saludos, voz de la muerte"

"¿Quién osa? ¿Quizás alguien que quiere ser bendecido por el frío toque de la muerte?"

"Mi nombre es Eleka... solicito de su sabiduría..."

"¿De mi sabiduría? ¿Por qué?"

"Sniff... snifff..."

Ahí fue cuando Karthus se percató de quién era el niño al que cubría.

El llamado Niño Muerto de Shurima. La Momia del Instituto. El Niño que Llora. Y otros muchos nombres que daban a ese patético ser.

Aquel que también divulgaba muerte.

El Eclipse de DianaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora