꧁༒☬⫷ ⫸☬༒꧂
(Meses después)
Dentro del palacio, la tensión era palpable incluso durante la noche. Todos los que antes habían apoyado con fervor a Zephyr en su reinado temían actuar, especialmente ahora.
Mientras el rey y la reina se encontraban en el comedor, los sirvientes intentaban disimular el temblor de sus brazos y piernas. Servían la comida con manos temblorosas, rogando internamente no provocar la ira de sus monarcas. La creciente tensión se debía a un terrible suceso ocurrido días atrás: un guardia había sido decapitado en un acto brutal. Este guardia había descuidado su puesto por demasiado tiempo, lo que casi permitió la fuga de un pueblerino.
Cuando el guardia suplicó perdón y se mostró dispuesto a aceptar un castigo justo por su negligencia, Takeshi no mostró piedad. Desenvainó su espada y, sin darle tiempo a reaccionar, su cabeza rodó al suelo mientras su cuerpo caía, dejando un rastro de sangre fresca que los sirvientes fueron obligados a limpiar.
En cuanto al pueblerino involucrado, Hikaru se encargó de silenciarlo para que no revelara nada sobre lo sucedido. Lo encontró en el bosque, cerca del camino, y allí lo dejó, sin derecho a un entierro digno.
—Hagan que Hikaru pase —ordenó Takeshi, con un tono firme que dejó claro que no había lugar para la discusión.
Los sirvientes asintieron rápidamente y se dirigieron a la puerta para abrirla. Cuando Hikaru entró con una expresión serena en su rostro, se acercó a Takeshi y realizó una profunda reverencia, preguntando con respeto: —¿Qué desea, mi señor?
—Ve a ver si Cyrus ya ha cumplido con lo que le pedí —indicó Takeshi, señalando hacia la salida con un gesto de mano que dejaba claro que esperaba una respuesta rápida.
Sin dudarlo, Hikaru se inclinó una vez más y se marchó. Caminó en silencio por los pasillos del palacio, ignorando el bullicio y las distracciones a su alrededor. Subió las escaleras de la torre del ala oeste con paso decidido, y al llegar frente a la puerta donde se encontraba Cyrus, sintió un leve pesar al destrancarla. La abrió con cuidado y entró, cerrando la puerta tras él con un suave clic.
Cyrus levantó la vista desde detrás de su mesa desordenada, donde un caldero burbujeante emitía suaves sonidos de ebullición. Su mirada encontró la de Hikaru y una sonrisa maliciosa se dibujó en sus labios.
—¿Hikaru? ¡Qué sorpresa! Eres el que más frecuentemente visita este lugar —dijo Cyrus con un tono burlón.
Hikaru se apoyó contra la pared, cruzando los brazos en un gesto de desafío. —No te confundas. He venido a saber si ya tienes lo que el rey te mandó.
Cyrus desvió la mirada hacia el caldero, como si las burbujas pudieran ofrecerle alguna respuesta. —No, y sinceramente no tengo intención de hacerlo.
—Tienes que hacerlo —replicó Hikaru, manteniendo su firmeza.
—¿O qué? ¿me van a torturar? —preguntó Cyrus, alzando una ceja con desdén.
—Probablemente me pondrán a mí a hacerlo —respondió Hikaru con una sonrisa siniestra—. Y lo haré con gusto.
Cyrus negó con la cabeza, el cansancio y la frustración marcando su rostro. Con un tono de súplica, imploró: —Sácame de aquí, Hikaru. Nunca estuve dispuesto a convertirme en un sirviente. Gasté tanta energía en Zephyr que me tomó cinco días recuperarme. ¡Y ahora me traen aquí diciendo que "a pesar de tu telepatía, fuiste tan fácil de engañar"!
Hikaru, con una expresión sombría, respondió: —No puedo ayudarte.
—¡Habla con él! Eres su amigo, ¿no?
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Luang. De Lord a plebeyo.
Fantasy¿Conoces la traición? Puede que sí, ¿pero conoces la verdadera traición? Una traición que va más allá de lo emocional o simple rechazo. Takeshi experimentó tal traición de parte de su pueblo, quien a pesar de su diligencia, exigencia y esfuerzo para...
