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—Nuestras fuerzas pueden prestar ayuda o conquistar. Es tu elección. —Es lo que escucho cuando me acerco a Violet, Xaden y Mira.

El lugar está prácticamente desértico. Creemos que todas sus fuerzas están en Samara y, teniendo eso en cuenta, no tienen mucha elección.

—Si no los llevas a las salvaguardas —dice Dain desde algún lugar detrás de mí—. Lo haré yo. Mi padre me mostró dónde están el año pasado.

Por primera vez en la vida me alegro de que Dain esté de nuestro lado.

—¿Quién quieres ser? ¿El general que salva a Basgiath, o el que lo pierde ante los mismos cadetes que rechazaron tus mentiras? —cuestiona Violet.

—El negro realmente te sienta bien, Violet—le dice su madre.

—Como dijo la capitán Sorrengail, es tu elección. Estamos perdiendo el tiempo —replica.

—Por supuesto, vamos a inspeccionar las salvaguardas.

Miro a Xaden, que se encoge de hombros antes de que los sigamos por las escaleras del edificio administrativo. La tensión prácticamente puede sentirse en el ambiente, y apenas puedo creer que sea peor aquí que en Aretia cuando acordamos volar aquí.

La Asamblea no estuvo de acuerdo. Sin embargo, Xaden, Violet y yo decidimos que íbamos a movernos aquí de todas formas. «Al final del día, este es mi hogar y el de Vi. Crecimos aquí»

Incluso si aquí también vivimos una gran mentira.

—Violet... —la voz de Nolon hace que Xaden se tense.

—Mantente alejado de Violet, joder, y consideraré dejarte vivir, aunque solo sea para sanar jinetes si se avecina una batalla —advierte Xaden al sanador cuando pasamos junto a él cerca de la entrada.

Las luces mágicas brillan sobre nuestras cabezas mientras nos adentramos en los pasillos que nos resultan familiares. Un par de sanadores pasan a toda prisa y vienen en dirección al comedor, donde otro grupo de cadetes vestidos de azul pálido se asoma por la puerta.

–Garrick está en su posición junto a devera–me informa Adhair–. Pero Chradh está preocupado, las runas aquí transmiten la misma energía que Resson.

Respiro profundo.

–De todas formas ya estamos aquí. Hace tiempo que hicimos las paces con morir. –Las palabras me saben amargas porque, si bien es verdad, no quiero perder a nadie hoy.

Llegamos al torreón noreste y luego descendemos por la escalera de caracol.

La magia y mi sello comienzan a hormiguear en mi cuerpo. Puedo sentir también la inestable magia que llena el lugar viniendo desde su piedra de protección.

¿Podría haberlo dicho? Sin duda, pero no es algo que pueda hacer. No sin correr el riesgo de delatar mi segundo sello y... no confío en la general Sorrengail.

En la base de la escalera hay una habitación circular pavimentada con las piedras de los cimientos.

Dain pasa junto a la general, examina el dibujo y empuja una piedra rectangular a la altura de sus hombros haciendo que esta ceda.

El sonido de piedra raspando la piedra llena el lugar y una puerta se abre en la mampostería, revelando un túnel iluminado con luz mágica demasiado estrecho para mi gusto.

Sawyer e Imogen se quedan a vigilar a los soldados de la General, así que el resto la sigue dentro del angosto lugar.

El túnel recorre lo que parecen otros cincuenta metros antes de terminar en un arco azul resplandeciente, y el zumbido de energía de lo que supongo que es la piedra de protección me hace vibrar hasta los huesos, con una intensidad diez veces mayor que la de Aretia.

—Ves, es guar... —Las palabras de la general mueren, y las vemos en el mismo momento que ella.

Dos cuerpos vestidos con uniformes negros yacen en el suelo, con charcos de sangre que se extienden lentamente uno hacia el otro. Tienen los ojos abiertos, pero vidriosos y vacíos, recién muertos.

Todos desenfundamos las armas, y puedo sentir como cada músculo de mi cuerpo se tensa en respuesta a una clara amenaza.

—Oh, mierda —susurra Ridoc mientras los demás se alinean en el cuello de botella detrás de nosotros, desenvainando espadas, dagas y hachas de batalla.

El metal se desliza contra el metal cuando mamá desenvaina su espada y echa a correr por el túnel.

—Joder. —Liam me echa una mirada y yo asiento. Ambos corremos detrás de la general siendo seguidos por Violet y Xaden mientras órdenes son lanzadas detrás de nosotros.

—Debe estar construida como la de Aretia—le digo a Liam en voz alta, sabiendo a la perfección que nuestros dragones también pueden escucharnos.

Love Scales [Liam Mairi]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora