Liam.
—Shh, estás bien, ángel. —Maeve se aferra a mi cuando nos hundo en la bañera, dejando que el agua rodee nuestros cuerpos—. Estás bien.
Ella traga grueso.
En mi pecho hay un persistente dolor. Como si mi corazón estuviera a punto de romperse en dos. Y sé que el dolor no es completamente mío; parte de él es de la rubia que tengo en mis brazos y sigue llorando con la misma mirada perdida desde hace casi una hora.
También me duele. Me duele mucho, demasiado, verla en este estado. Verla tan perdida, tan jodidamente vulnerable...
No mentiré. No voy a decir que no estoy molesto. Jodidamente lo estoy, quiero matar a Xaden por llevarla a esta situación.
Incluso si no era su intención, tengo tantas malditas ganas de acabar con el causante del sufrimiento de Maeve. Incluso si durante años ha sido como mi hermano, si lo amo y lo respeto.
Pero ella... ella es mi mujer. Y yo estoy aquí, en una bañera con ella en mis brazos, lleno de pánico porque no sé como hacer que la situación mejore o sea más llevadera para ella.
–Toma el tiempo que necesites, ángel–le digo, deslizando mis manos por sus brazos en suaves caricias–. Estoy aquí.
Ella solloza. Vuelve a romperse en mis brazos, encogiéndose en su sitio mientras atrae sus rodillas a su pecho y comienza a temblar.
Su llanto resuena en el baño; rebota por las paredes y va directo a mi pecho, causándome tal dolor que tengo que apretar los dientes para contenerme.
Respiro profundo, obligando a mis extremidades a responder a mi cerebro mientras tomo una esponja y jabón.
Froto la barra contra la esponja blanca, aparto el cabello de Maeve de su espalda antes de comenzar a frotar suavemente su piel incluso con su llanto atravesando mi pecho.
Me doy mi tiempo para enjabonar su piel. No sé cuánto tiempo lo hago mientras su llanto es cada vez más bajo.
–Está bien llorar–le aseguro, dejando la esponja a un lado antes de comenzar a masajear suavemente su piel.
Me inclino, beso su hombro y tomo el shampoo para verter un poco del contenido en mi palma y frotarlo, haciendo espuma antes de acercar mis manos a su cabello y comenzar a lavárselo.
—¿Liam?—pregunta suavemente, su voz rota y temblorosa.
—Dime, ángel. —Sigo con mi trabajo, no queriendo hacerla sentir incómoda o romper su momento de desahogo.
—Necesito...—ella traga grueso y yo respiro profundo.
Mis manos descienden por sus hombros, sus brazos... y cuando llego a sus muñecas, ella entrelaza nuestros dedos y cruza sus brazos, haciéndome rodearla con los míos.
—Estoy aquí. —La atraigo a mi pecho y toma una respiración temblorosa—. Yo te sostengo, ángel. Permítete sentir.
—¿Él es mi hermano?—gira su rostro para verme y yo respiro profundo al ver sus ojos enrojecidos y aún llenos de lágrimas—. ¿Lo sabías?
La pregunta hace que se me forme un nudo en la garganta. Porque no lo sé, no lo sabía hasta que Adhair me alertó en mitad de un entrenamiento que Maeve estaba a punto de colapsar porque Xaden aseguraba ser su hermano.
Pero sé que la pregunta viene desde mis acciones pasadas. Desde la desconfianza. De los secretos que guardé en el pasado y casi hacen que yo la pierda.
—No. No lo sabía. —No puedo molestarme por su pregunta. Lo merezco—. Adhair me dijo lo que estaba pasando y corrí a la habitación cuando sentí tu pánico. —Apoyo mi frente en su sien y ella respira profundo—. Lo que quieras, ángel, sin importar lo que sea, lo haremos. Si quieres averiguar si es tu hermano, estaré a tu lado mientras lees cada una de esas cartas; si no, tomaré esas cartas y las pondré donde nadie nunca las encuentre.
Ella asiente, se da la vuelta en la bañera y envuelve sus manos en mi cintura mientras toma asiento en mi regazo.
Respiro aliviado por su cercanía. La atraigo a mi pecho y me recuesto en el mármol, dejando que sus lágrimas corran por mi pecho mientras se aferra a mi.
***
—¿Cómo está?—pregunta Violet cuando cierro la puerta detrás de mi.
Mis ojos van directamente a Xaden, recostado a la pared del otro lado del pasillo. Sus hombros están caídos y su mirada está fija en algo que tiene entre sus manos.
—Está dormida—contesto—. ¿Qué tal tu herida?—le pregunto a Xaden y él aparta sus ojos de lo que tenga entre sus manos para fijarse en su palma vendada.
Ella lo quemó. No a propósito. Él intentó tocarla, al igual que Sloane, antes de que yo lo hiciera. Mi hermana salió relativamente ilesa debido a su recientemente manifestado sello; pero el fuego del sello de Maeve quemó a Xaden.
Además de eso, lo debilitó. Tuvo que usar demasiado de su magia para detener la de ella y ahora él está agotado. Igual que Sloane, quien al intentar detenerla con su sello recibió una sobrecarga de magia que Maeve no autorizó a entrar en mi hermana y por eso cayó al suelo.
Maeve controla la magia. Sloane es un sifón, se supone que la absorbe. Pero la de Maeve era demasiada, sobretodo para una chica inexperta de primer año.
—Sanará. —Es todo lo que dice Xaden—. Yo...
—Ella no quiere hablar contigo—le dejo claro—. No soy yo. Aunque estoy jodidamente furioso por lo que causó su estado, la apoyo. Y si ella no quiere verte, entonces será mejor que te mantengas alejado—advierto—. No me hagas tomar decisiones que no quiero, Xaden. Porque lo haré. Por ella.
Xaden respira profundo. Violet se tensa, sé que quiere saltar a la defensiva de Xaden; pero también sabe que no me importa enfrentarme a él o a quien sea si se trata de Maeve.
–Me importan una mierda Sgaeyl y Tairn. Quemaré al chico Riorson si se acerca a Maeve–la advertencia de Adhair es clara y me hace respirar profundo.
—Los dejaremos descansar—dice ella, más brusca de lo que parece pretender—. Mañana vendré sola a ver a Maeve.
—Que se tome el tiempo que necesite, puede ponerse al día con las clases después—dice Xaden antes de adelantarse al camino.
Respiro profundo, sintiendo un poco de lástima por su situación.
Después de todo, él tampoco sabía que eran hermanos. No lo supo hasta que ella cayó en su ensoñación, según entiendo. Creo que no sabe cómo lidiar con esa noticia y menos con la idea de que sus padres tuvieron que separarse para protegerlos a ambos.
Su madre lo abandonó para protegerlo y proteger a Maeve. No podían estar juntos en el mismo lugar; no cuando se suponía que Maeve era hija de Satori, el esposo de Eirian; y, sobretodo, no cuando ella era la persona más importante para la protección de Navarra.
Egoísta. Muy egoísta. Para sus dos hijos; uno obligado a vivir sin su madre, otra obligada a vivir con un padre que no era el suyo y que nunca fue una figura paterna.
—Buenas noches, Liam. —Violet asiente y yo le ofrezco una sonrisa amistosa antes de volver a la habitación.
Trago al ver a Maeve. Despierta, al contrario de cuando salí, y mirando fijamente el fajo de cartas de su madre y Fen Riorson.
—Quiero leerlas—murmura tan bajo que apenas la escucho. Pero lo hago.
—Entonces hazlo, ángel. —Me acerco y me siento a su lado, inclinándome a besar su frente—. Estoy aquí para leerlas contigo.
Estoy preparado para esto. Sé que estas cartas probablemente hagan que la imagen que siempre ha tenido de su madre se agriete o destruya por completo.
Pero ella es jodidamente fuerte. Tanto que, incluso sabiendo eso, quiere leerlas. Y yo seré su roca para apoyarse cuando necesite hacerlo. Porque el amor, incluso si tiene escamas duras como las de los dragones, también tiene sus partes suaves y vulnerables.
–Te amo. —Deslizo mi mano por su espalda y ella toma una respiración profunda—. Tómate tu tiempo, ángel.
ESTÁS LEYENDO
Love Scales [Liam Mairi]
FanfictionSer jinete de dragón es la meta de todos los de primer año. Pero antes, debemos cruzar un camino lleno de obstáculos y muerte. Liam Mairi es... un golpe que no esperaba. Coqueto, amable, guapo y... nuestros dragones son pareja. Estamos unidos hasta...
![Love Scales [Liam Mairi]](https://img.wattpad.com/cover/370344814-64-k592483.jpg)