Cincuenta y ocho

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Cuando Jihoon reapareció en su habitación en casa de los Shim, salió, miró por el pasillo vacío y cruzó a la habitación de Samuel —¡ey Donghyun!— llamó, pero su habitación estaba vacía.

A Jihoon se le pareció extraño que su amigo no estuviera en su habitación como usualmente era; regresó a su habitación a colocarse las huellas que había dejado en la mano del cadáver,  en caso de que tardara más o debiera salir de casa, y salió a buscarlo. En el camino hacia las escaleras, se topó con el líder —¿has visto a Donghyun?

Changmin lo miró y negó, continuando su camino.

—Yo sé dónde está— dijo Yunho, quien venía detrás de su amigo —te llevo.

Jihoon no confiaba en esa sonrisa coqueta, pero suspiró, y fue detrás de él.

Caminaron unos pocos pasos y llegaron a la habitación de Yunho —está ahí dentro— dijo abriendo ligeramente la puerta.

Jihoon se inclinó para ver el oscuro interior, pero de rápidamente lo miró incrédulo —ya te dije que no voy a acostarme contigo, ¡déjame ya!

Yunho río y se encogió de hombros —oh bueno, entonces no he visto a tu amigo.

El vampiro nacido rodó los ojos y se marchó, estaba harto de ese sujeto.

El pelinegro al ver que Jihoon desapareció en la esquina que daba hacia las escaleras, alcanzó a Changmin, entrando con él a su habitación —eres un mentiroso.

—¿En qué mentí?— preguntó mirándolo sin importancia.

—En qué Woozi quería sexo, ya llevan aquí siete meses, y sigue sin querer— se cruzó de brazos evidenciando su molestia.

Changmin rió —yo solo te dije la conversación que escuché, no te dije que quería sexo contigo específicamente.

Yunho hizo una mueca de disgusto —igual eres un mentiroso— dijo y salió de la habitación. Caminó con la intención de volver a la suya, pues habían llegado de una reunión con otros clanes aliados y quería relajarse un rato, pero una sensación de curiosidad lo llevó a asomarse por la ventana del pasillo.

Por otro lado, Jihoon estuvo caminado pocos minutos por la casa, hasta que se le ocurrió se asomarse por la ventana de la cocina, encontrando a su amigo ahí afuera. Se movió veloz hasta llegar a él, teniendo que rodear la casa un poco, por las trampas colocadas en esa pequeña choza en la que ahora vivían cerca de un lago —¡hey te estaba buscando!

—Oh, ¿qué pasó?— preguntó Samuel levantándose del suelo -se encontraba de cuclillas, escarbando en la húmeda tierra-.

—¿Qué haces?— miró las manos enlodadas de su amigo, las cuales sostenían un frasco.

—Ranas venenosas— sonrió.

—¡Dios! Ya estás pareciéndote a Shua— se cruzó de brazos, sonriendo al recordar al vampiro.

Samuel rió también —¿qué necesitas?

—Iré a ver a Seungcheol.

—¡¿Qué?!— exclamó con sorpresa.

—Shh— miró a su al rededor, esperando que nadie los oyera, pero no se dio cuenta que en el piso de arriba había un espectador —será rápido, cualquier cosa me mandas mensaje. Te veo luego— dijo despidiéndose y se movió de vuelta al interior de la casa.

Jihoon se encerró en su habitación, y gracias a un hechizo que había aprendido de Yoochun -aunque este no quiso enseñarle adecuadamente-, colocó una protección en su habitación, en la que cualquiera que intentara ingresar, sería atrapado en un pequeño bucle en el que se movería muy lento hasta que el hechizo fuera removido. Asegurándose de que las huellas estaban bien colocadas en las manos del cadáver, y que el hechizo estaba bien colocado, se desvaneció ingresando a su mundo con Wonwoo, el cual había tomado asiento en el gran ventanal para ver cómo la flora del mundo se movía pacíficamente.

Hidden 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora