Sesenta y tres

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Jihoon llevaba un rato sentado en el sofá de la estancia, mordiéndose una uña y sacudiendo una pierna con un poco de ansiedad, pensando en qué excusa debía darle a Yunho antes de regresar a la habitación, donde seguramente el vampiro estaba esperándolo. Y así era, pero dado a que el vampiro nacido llevaba un rato ya en la casa, y sin intenciones de asomarse en su habitación, Yunho tuvo que vestirse, bajar las escaleras y encontrarlo en medio de la sala perdido en sus pensamientos.

—¿A dónde fuiste?— preguntó haciendo que Jihoon volteara a verlo solo con los ojos, sin mover su cabeza para mirarlo más cómodamente. Sin embargo, el menor no respondió, y parecía que no quería hacerlo —sé que me tienes miedo, pero si me dices la verdad, no tienes por qué temer.

Aún así, sus palabras no hicieron que Jihoon se inmutara, simplemente siguió viéndolo, mientras intentaba inventar una excusa lo suficientemente creíble para que Yunho no quisiera indagar más, ni para que lo reprendiera de la peor manera por haberse ido de la forma en la que lo hizo.

Yunho suspiró, se acercó y se sentó enfrente de él —¿me dirás algo?

—Si te digo, creerás que no era suficiente razón para irme de esa manera; aunque de todas formas, harás lo mismo de siempre.

—Así que de cualquier manera será un castigo para ti, ¿no?— mencionó y vio a Jihoon asentir —¿te gustaría que dejáramos de tener sexo?— Jihoon asintió con la cabeza en un suave movimiento, casi imperceptible —dejaría de tener sexo contigo, si no te hubieras ido de esa manera.

—Sé que no hay motivo suficiente para que me dejes tranquilo.

—Tal vez sea verdad— sonrió de manera macabra, o al menos así le pareció a Jihoon —¿me dirás a qué te fuiste y a dónde? No pude localizarte.

Jihoon suspiró —sabes que tengo el poder de la ilusión, ¿verdad?— preguntó y Yunho asintió —pues... logré desarrollar mi poder para crear un mundo físico, un mundo que no depende de que esté concentrado o haciendo una ilusión para que exista. Pero si alguien entra en él y logra llegar a su núcleo, podría desaparecer, así que... fui a deshacerme de los intrusos— logró inventar después de haberlo pensado el suficiente tiempo, disfrazando la verdad con una mentira.

Yunho frunció ligeramente el ceño al no saber si creer sus palabras, o si lo que le estaba diciendo era una mentira —¿y por eso te fuiste con tanta urgencia?

—Te dije que no sería suficiente razón para ti.

—Sí, no lo es— sonrió de lado con un poco de ironía. Ambos se quedaron en silencio unos instantes, hasta que Yunho volvió a hablar —ese mundo, ¿es el lugar donde mataste a todo mi clan?

—Sí— asintió con los labios apretados.

—Realmente nunca te pregunté, pero ¿por qué nos atacaste? ¿Qué te llevó a matarlos? ¿Acaso habíamos entrado a tu mundo como lo hicieron estos intrusos que acabas de matar?

Jihoon no había pensado nunca que Yunho le haría aquella pregunta, aunque era bastante obvio que algún día iba a terminar haciéndola, pues el motivo por el cual había ocurrido aquel enfrentamiento, solo Jihoon era capaz de recordarlo, tras haberse movido en el tiempo luego de adquirir el poder de Samuel, aquel odio que lograron instalar en él, que lo llevó a querer matar a Seungcheol y a todos los hombres lobo de la manada, jamás ocurrió, por lo que la razón de Jihoon era inexistente. Sin embargo, la última pregunta que Yunho hizo, era una buena respuesta.

—Sí— bajó la cabeza —de alguna manera lograron entrar y tenía que defender mi territorio.

—¿Y cómo se entra a ese mundo?— preguntó muy curioso el mayor.

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