Sesenta y siete

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Jihoon sintió cómo algo en su interior se removió por las palabras de Hongjoong, de todas las manadas que existía, tenían que ser los Choi quienes se encontraban cerca a los Kim. No expresó nada en su rostro, y miró a Yunho con incertidumbre, sin saber si él sabía algo al respecto, o simplemente había sido una coincidencia; aquella reunión no duró demasiado después de aquello, pues un par de aliados más de los Chae habían ingresado a la habitación con armas para aquellos vampiros que no poseían un poder de ataque, así que necesitarían de pistolas y municiones para matar a los hombres lobo que enfrentarían.

Todos se levantaron de la mesa, y se dispersaron para discutir un poco más de los detalles con quienes harían equipo, mientras que Changmin le dio indicaciones a su clan de cómo harían las cosas para cumplir con éxito la misión; sin embargo, con la advertencia que Jihoon ya le había dado a Joshua para Seungcheol, el vampiro nacido esperaba que la misión fracasara, y ellos estuvieran a salvo.

«Joshua, adviértele a Seungcheol que los atacarán vampiros. Irán a través de los puntos cardinales y los Shim ingresarán a la casa para matar a quien esté dentro; diles que no los enfrenten y que se refugien en mi mundo, no vale la pena enfrentar una pelea»

«Se lo haré saber» recibió de inmediato, mientras intentaba prestar atención a las palabras de Changmin.

—...con Junsu y Jaejong cuidando nuestras espaldas, podremos ingresar sin peligro.

—Bien, entonces ya está— dijo Yunho egocéntricamente —Woozi y yo nos adelantaremos, y vigilaremos el frente de la casa— miró a su líder, quien asintió y tomó el brazo de Jihoon —vamos, seremos los primeros en llegar.

Yunho se movió veloz por la casa hasta llegar a la entrada y salir de ella con Jihoon siguiéndole el paso; la casa de los Choi se encontraba a unos treinta minutos de distancia, pero con la súper velocidad que usaron, llegaron en menos de diez minutos. El bosque estaba tranquilo, los grillos cantaban sin cesar, y algunas criaturas nocturnas se movían entre los árboles, Jihoon estaba un poco inquieto, ya había pasado algunos minutos desde que le dijo a Joshua que le advirtiera a Seungcheol que debían huir de casa, pero seguía sin sentir que los licántropos entraran en su mundo.

—¿Reconoces la casa?— preguntó Yunho haciendo que Jihoon saliera de sus pensamientos.

—¿Por qué me trajiste aquí? Hablo de esta misión— lo miro seriamente, intentando que sus emociones no fueran reflejadas en su rostro.

Yunho sonrió y se aconchó cómodamente en un árbol cercano —Woozi, si quieres mi entera confianza, hay cosas que necesitas sacrificar. No le dije a los Chae sobre tu relación con una manada de hombres lobo, pero si quieres que ellos te reciban bien y pronto, vas a tener que cortar tus lazos con esta manada. No me consta qué planeas hacer, o por qué viniste a visitarlos hace un par de meses, pero si quieres que yo te apoye en este clan y en la alianza con los Chae, vas a tener que matar a tus amigos.

—¿Tú le diste la idea a los Kim para que los eliminaran?

—¡Por supuesto! En cuanto supe que tus amiguitos estaban cerca de ellos, creí conveniente ayudarles con la plaga y ponerte a prueba. Si logras pasar con éxito la misión, prepararé yo mismo una asamblea con los Chae para que te den la bienvenida, y seremos pareja para la eternidad, ¿no te gusta eso?— sonrió de lado, enseñando ligeramente sus colmillos, estando tan seguro de que Jihoon aceptaría todo aquello.

Jihoon elevó ligeramente la comisura de su labio en una sonrisa asqueada por las últimas palabras de Yunho, pero para el mayor fue una sonrisa de un vampiro que quería superar sus obstáculos, sin saber que él era uno.

—Entonces, ¿harás bien las cosas?— comenzó a dar pasos cortos hacia adelante, acercándose a Jihoon cada vez más, pero este iba retrocediendo pasos hasta chocar su espalda con un árbol. Yunho colocó ambas manos sobre el tronco y a los costados del menor, acorralándolo peligrosamente; se inclinó lentamente, con la intención de besar sus labios, pero un gruñido hizo que ambos voltearan a ver al lobo que los miraba.

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