Ochenta y dos

299 54 4
                                        

La nueva confianza que Jihoon tenía ahora en sí mismo, estaba siendo muy evidente para los integrantes del clan Shim, al menos Jaejong podía intuir que algo sobre lo que hablaron las cartas Clow en la predicción de Jihoon, estaba ocurriendo, ya que la tirada había salido en beneficio para Jihoon. El rubio no tenía intenciones de decirle a los demás sobre lo que había descubierto, pues estaba casi seguro de que era Jihoon el que debía hablar sobre el asunto con Yunho, pues lo que se revelaría, en definitiva, iba a provocar un gran cambio, que incluso a ellos beneficiaría; sin embargo, a pesar de sus insistencias, Jihoon seguía sin querer revelar la información, pues quería sacar un poco de provecho antes.

Esa misma noche, muy cerca del amanecer, la puerta de la habitación de Jihoon fue abierta, el menor estaba tomando un baño para relajarse; con Seungcheol solía tomarlos, y ya que hacía tan solo unas horas que lo había besado, quiso recordar un poco esa sensación de compartir la bañera con el licántropo. Al abrirse la puerta del baño, Jihoon miró fijamente a Yunho y suspiró imaginando lo que se aproximaba.

—Es agradable cuando te pones en bandeja de plata, ¿sabes?— dijo coqueto, sin dejar de recorrer con la mirada el cuerpo desnudo del vampiro nacido, el cual era cubierto por una ligera capa de burbujas, por lo que Yunho podía verlo completamente desnudo.

—Es agradable cuando puedo tomar un baño tranquilo— respondió de vuelta, volviendo a inclinar la cabeza hacia atrás, recargándola en la orilla de la bañera.

Yunho se acercó sin borrar su sonrisa, se acuclilló, y remojó una mano para acariciar el torso de Jihoon, ayudándolo a bañarse. El menor levanto la cabeza y bajó la mirada, observando la mano del pelinegro acariciándolo, estaba siendo dulce, pero en cuanto se excitara, Jihoon sabía que toda dulzura se esfumaría; levantó la vista para ver a los ojos a Yunho, quien seguía mirándolo coqueto, con los ojos dilatados, como si tuviera hambre y deseara comer un gran trozo de carne. El mayor se inclinó, y unió sus labios en un beso rudo y demandante, tomando el control desde el principio, pues siempre le gustaba dejar en claro quién mandaba.

El beso se volvió apasionado, y Yunho esperaba que al separase del menor, este entraría en aquel trance en el que se hundía cada vez que ellos hacían el amor; sin embargo al abrir los ojos, Jihoon estaba mirándolo fijamente, no tenía la mirada perdida, ni con esa falta de brillo que avisaba de su ausencia. Le sonrió mientras se levantaba del suelo y comenzaba a desnudarse, pues deseaba compartir la bañera con el vampiro nacido; cuando Jihoon notó esa intención, se sentó abrazando sus piernas y pegándose al borde pegado a la pared, dejando que Yunho se sentara en el lado contrario frente a él, quien estiró las piernas y le dijo que podía apoyar las suyas sobre de él, pero Jihoon no se movió.

—No suelo tomar muchos baños, pero debo admitir que son bastante relajantes— comenzó una conversación — imagino que los licántropos te enseñaron a hacerlo regularmente, ¿no?

Jihoon asintió en silencio.

—¿Qué otras costumbres tomaste de ellos?

El castaño se quedó en silencio unos segundos, hasta que dijo —amar a una sola persona el resto de mi vida.

Yunho asintió —es muy lindo, cuando encuentras a quien amar, lo das todo por esa persona— comentó sin darle relevancia, y luego agregó —y dime, ¿todo el tiempo están convertidos en lobos? Porque nunca he conocido a uno que esté en su forma humana.

Jihoon negó sin palabras, y cuando vio su intención de seguir hablando, se inclinó hacia adelante, apoyándose en rodillas y manos en el suelo de la bañera, y alcanzó sus labios en un fuerte beso. Yunho cerró los ojos con una sonrisa, mientras movía sus labios sobre los de Jihoon, disfrutando del delicioso sabor; el vampiro nacido terminó montándolo, mientras él acariciaba su cuerpo con premura, queriendo tocar todo al mismo tiempo, pero sus manos se vieron entretenidas en el trasero del bajito, colando un dedo en el interior de su ano, para comenzar a prepararlo para su pene. Como si el tiempo estuviera fluyendo más rápido, terminó jadeando entre los labios de Jihoon al sentir su pene introducirse en el trasero de Jihoon, disfrutando de esa exquisita penetración, aunque de haber sido por él, el movimiento habría sido más brusco y excitante.

Hidden 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora