Todo se sentía extraño, Jihoon se sintió desubicado por un instante sin saber qué había pasado, pues un gran destello los había iluminado a todos -tal como había pasado la primera vez que se lanzó un hechizo contra los Yoon-, haciendo que tuviera que cerrar los ojos por la intensidad de la luz, así que cuando los abrió, ya no estaba en el búnker junto a la multitud de vampiros. Miró con cuidado el lugar en el que ahora se encontraba reconociendo de inmediato su habitación en los terrenos en Jeonju -la casa a la que se habían mudado luego de que él alcanzara su edad adulta-. Se quedó desubicado por unos instantes, había pasado tanto tiempo desde la última vez que estuvo ahí, que no podía creerlo.
En ese momento, la puerta del baño fue abierta, y rápidamente giró la cabeza para ver de quién se trataba; sus ojos se abrieron con ilusión y se humedecieron al ver a Seungcheol ahí parado bajo el marco de la puerta, la alegría que lo invadió fue tan grande, que se lanzó a sus brazos sin poder contener esa felicidad, comenzando a llorar en el cuello del licántropo, quien había posado sus manos en sus hombros tan pronto como Jihoon estuvo entre sus brazos.
—Al fin, todo volvió a ser como antes— murmuró entre lágrimas, queriéndose impregnar del aroma del licántropo.
—¿De qué hablas?— preguntó con el ceño fruncido, y separó a Jihoon para verlo a los ojos.
—Sobre nosotros, habías perdido tu lazo conmigo, pero ahora todo está bien— sonrió aún con lágrimas en los ojos y volvió a abrazarse a Seungcheol, pero este lo detuvo con firmeza.
Seungcheol suspiró —¿cuándo me dejarás en paz? De verdad, estoy harto de ti, estoy harto de que insistas en un lazo que jamás existió.
Jihoon frunció el ceño, y comenzó a respirar pesadamente sin poder creer lo que estaba escuchando, eso no era lo que debía pasar.
Por otro lado, Samuel se encontraba en su propia habitación en el mismo terreno, ahora estaba sentado frente a su escritorio, con las cartas Clow sobre la mesa, quienes se sentían un poco inquietas, todas susurrando y hablándole al mismo tiempo, haciendo que no pudiera comprenderlas. Terminó tomándolas cuando finalmente cayó en cuenta de lo que había ocurrido, y las guardó en su bolsillo antes de salir de la habitación para buscar a los demás miembros que vivían en aquella casa, esperando que al encontrarse con alguien, le dijera qué estaba ocurriendo; sin embargo, el ambiente se sentía extraño, no podía decir que estaba viviendo un dejavu, pero la sensación era parecida.
«Joshua, ¿me oyes?» lo llamó mientras caminaba por el pasillo.
«Sí» respondió de inmediato el pelinegro «creo que... regresamos al día que lanzaron el hechizo».
«¿Cómo lo sabes?» preguntó extrañado Samuel.
Joshua suspiró y miró a su pareja, recién había llegado al estudio de Jeonghan, pues luego de que una luz lo envolviera, se encontraba en un familiar pasillo caminando a toda prisa sin saber por qué lo estaba haciendo, y al igual que los vampiros nacidos se sintió desubicado por unos instantes, y solo pudo pensar en dirigirse directamente a donde se encontraba su pareja. «Porque Jeonghan está embarazado otra vez».
—¡No, basta!
Samuel escuchó en el pasillo que colindaba en el que él estaba; apresuró el paso y al doblar la esquina, vio a Jihoon esquivar el garrotazo de un gran lobo negro que estaba atacándolo.
—¡Basta, Seungcheol! ¡¿Cómo es que aún no me reconoces?!— evadió un ataque, el cual golpeó la pared, provocando un gran rasguño en ella.
—¡¿Por qué tienes que estar detrás de mí?! ¡Ya déjame en paz!— gruñó Seungcheol mientras intentaba atrapar a Jihoon entre sus garras y mandíbulas, pero el vampiro lograba escabullirse a toda velocidad.
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Hidden 2
FanfictionEl clan de los Yoon ocultaba muchos secretos de los que si alguien más se enteraban, comenzarían una caza por sus cabezas, y aunque sus dos mayores secretos fueron revelados, tener un vampiro nacido y una alianza con la nueva manada Choi, no eran lo...
