Ochenta y tres

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Para la fortuna de Jihoon, Yunho no había tenido la oportunidad de encerrarse con él en una habitación para que el castaño pudiera practicar su poder, pues aquel llamado que había recibido de Changmin cuando Jaejong los interrumpió, había sido para informarle que pasarían tiempo en casa de los Chae, teniendo importantes reuniones de las que Jihoon y Samuel eran excluídos, así que un par de días después, aprovechando que los Shim habían salido para otra más de sus reuniones con los Chae y sus aliados, Jihoon y Samuel decidieron dar un paseo por la tarde, cuando el sol comenzaba a ponerse; caminaban por el bosque con tranquilidad, no habían ni siquiera dejado sus huellas en la casa, porque no pretendían nada más que salir a dar una vuelta y despejarse.

—¿Crees que nos están vigilando ahora?— preguntó Jihoon colgándose de cabeza de la rama de un árbol, sus piernas estaban en la rama, como si estuviera sentado, mientras sus brazos se cruzaban en su pecho. Sus labios dibujaban un puchero, y miraba a Samuel con poca atención.

—No lo sé, no les prestan demasiada atención a los peones— respondió Samuel entretenido en atrapar a una mariposa negra, una que Joshua le había pedido que atrapara si llegaba a verla, pues sólo en la zona montañosa en la que se encontraban, solía aparecer.

—Pero nosotros estamos con los Shim, ellos son importantes, capaz ya no somos peones, ¿sabes?

—¡Sí!— Samuel gimió con victoria, pues finalmente había logrado atrapar al insecto. La guardó en un frasco de cristal, y la metió en la pequeña mochila que llevaba —oh, ¿qué decías?— miró a Jihoon, quien lo miraba con el ceño fruncido -aún de cabeza en el árbol-.

—Como sea— restó importancia y bajó del árbol de un brinco —quiero que me hagas una nueva predicción, necesito saber cómo actuar ahora, porque Jaejong comienza a irritarme.

—¿Sigue insistiendo en que le digas a Yunho la verdad?— preguntó acercándose al menor, quien había comenzado a caminar por el bosque.

—Sí, y ya no lo soporto. Me gustaba más cuando era callado y sólo me sonreía con amabilidad.

—Bueno, Junsu está enseñándome muchas cosas sobre pociones. Cuando me encontró haciendo mi poción para la locura del sexo, se interesó en mí, y ahora yo no me lo puedo quitar de encima.

—Al menos te está enseñando cosas— suspiró —Jaejong y Yunho sólo me hostigan y abusan de mí— nuevamente suspiraba.

Samuel se quedó un rato callado, pensando en las palabras del menor, hasta que comprendió algo —las cartas Clow dijeron que iban a ver indicios de lo que tienes que hacer, y que debías hacerle caso a la experiencia. ¿Y si lo que Jaejong te dice, es lo que debes hacer para conseguir el éxito?

Jihoon hizo una mueca pensando en ello, y luego dijo —pero Viento había mencionado que nadie me diría qué hacer, sino que serían insinuaciones, y prácticamente Jaejong quiere que haga lo que él dice. Además...— agregó pensando detalladamente en el asunto —las insinuaciones que recibiré, serán benéficas para mí, pero no para ellos, y si Jaejong está insistiendo que le diga a Yunho toda la verdad, no me beneficia a mí, sino a ellos. ¡Es básicamente lo contrario a lo que dijo Viento!— alegó con un poco de frustración.

—Hum— suspiró Samuel —¿cómo saber si es beneficioso para ti el que tú le digas la verdad a Yunho?

—Puede ser contraproducente— añadió Jihoon —si le digo y le dice a los Chae, me jodí, pero si le digo y no dice nada, y lo usa para su beneficio, entonces será también mi beneficio. Pero...

—¿Cómo saber si de verdad te conviene?— terminó la frase de Jihoon.

—¿Y si miras en el futuro y lo averiguamos?— miró a su mayor con un puchero, intentando convencerlo, pero Samuel solo rió, desviándose un poco para no chocar con el árbol que estaba frente a él.

Hidden 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora