Jihoon jamás creyó que su padre lo miraba con esos ojos de amor paternal, ni que había tenido una gran ilusión al verlo nacer, siempre algo dentro de él le había dicho que la razón por la que había llegado al mundo era por codicia, pero al ver aquella escena de su pasado, un recuerdo que no había sido grabado en su memoria por su tan corta edad, no tuvo más duda del amor que Chan le tenía.
—¿Cómo llamarás a tu pequeño?— preguntó Jeonghan al acercarse y mirar al bebé en brazos de Chan —¿lo llamarás cómo ella quería?
Chan negó sin quitarle la mirada a su hijo —tengo un mejor nombre para él: Jihoon.
El vampiro nacido sonrió al ser bautizado con aquel nombre, agradeciéndole no haber aceptado el nombre que su madre quería. Un ligero humo invadió la enternecedora escena, y cuando se disipó, vio a su clan en los terrenos de la manada Choi, la que le pertenecía a Siwon antes de que Seungcheol se separara de ellos; a través de una puerta a medio cerrar, vio a su padre, junto a Jeonghan y Jun sentados en una larga mesa, lejos de Siwon, y ahí se dio cuenta de que él estaba sentado sobre las piernas de Jun, cubierto por una manta que lo ocultaba de los demás. No recordaba tan bien ese día, pero a medida que miraba la escena, los recuerdos venían a él.
Cuando Chan quitó el trozo de tela del pequeño Jihoon, los hombres lobo que estaban presentes lo miraron expectantes; el Jihoon de su recuerdo miraba a todos lados con curiosidad, mientras él sólo fijó su mirada en Seungcheol, hasta que sus ojos en el recuerdo chocaron con los de él, su ser se removió como aquella primera vez en la que Seungcheol se había imprimado en él, solo que en ese entonces, no fue capaz de comprender el sentimiento, ni la importancia que tendría para él.
—¡Choi Seungcheol!— regañó Siwon con decepción.
—É-él...— tartamudeo Chan arrebatando a su hijo de los brazos de Jun y abrazándolo, para protegerlo.
—¿Eso es posible?— preguntó con asombro Jeonghan al comprender que el joven hombre lobo se había imprimado en su vampiro más joven.
—Oh dios— expresó Siwon con cierta decepción —sí es posible, los hombres lobo podemos encontrar nuestra alma gemela en casi cualquier ser.
Seungcheol miró a todos, quienes le daban una mirada amarga, de haber estado en su forma animal, habría bajado la orejas y ocultado su cola entre sus patas, y ver esa expresión en él, le causó ternura a Jihoon. Todos salieron del lugar, incluyéndolo, siguió a Seungcheol a través de otra puerta, y al asomarse, se vio a él mismo parado frente a Seungcheol en lo que era su habitación del sótano.
—¿Qué haces aquí? Se supone que no debes venir por un tiempo— habló Jihoon.
—Lo sé, sólo no pude resistirlo— la voz de Seungcheol sonaba apagada, pero Jihoon no fue consciente en ese momento.
Jihoon sonrió —¿vas a quedarte unos días?
—Me gustaría, pero sólo he venido por unos minutos.
—¿Por qué?— preguntó desanimado —quédate más tiempo.
—No puedo Jihoonie, sólo he venido por una cosa.
—¿Qué cosa?— preguntó curioso.
—Un beso de tus labios.
Jihoon sonrió con nostalgia y ternura al ver ese cálido beso que transmitía amor puro, siendo el primer beso -profundo- del vampiro, volviéndose apasionado e intenso, hasta que Jihoon posó sus brazos en sus hombros y no pudo evitar impulsarse para colgarse del licántropo, quien no se negó a sostenerlo de los muslos y cargarlo para que el beso se hiciera más y más intenso. El castaño podía jurar que ese beso tardó una eternidad en ese momento, pero ahora que lo veía en otra perspectiva, había pasado poco tiempo.
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Hidden 2
FanfictionEl clan de los Yoon ocultaba muchos secretos de los que si alguien más se enteraban, comenzarían una caza por sus cabezas, y aunque sus dos mayores secretos fueron revelados, tener un vampiro nacido y una alianza con la nueva manada Choi, no eran lo...
