Ciento quince

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La intriga que ahora invadía a Seungcheol era enorme, ¿por qué razón Yuri reconocería a Jihoon? Entendía que su padre lo hiciera, desde que le reveló que él había participado en el atentado contra los Yoon, tenía sentido que supiera quién era aquel vampiro nacido, pero que su mamá lo hiciera... había algo mal en todo el asunto. La siguió hasta la cocina, insistiéndole en cómo es que conocía a Jihoon y por qué pensaba que no era una amenaza, pues para él, la sola presencia del castaño, ya era todo un ataque.

—Mamá, ¿me quieres decir cómo es que conoces a Jihoon?— mientras hacía una vez más su cuestión, Yuri le dio los platos que bajaba de la alacena.

—¿Crees que Jihoon vaya a quedarse a comer?— cuestionó inocente y con gran duda la mujer lobo.

—¡Mamá!— entre quejas y un suave regaño, llamó su atención, haciendo que la mujer lo mirara y le brindara una cálida sonrisa —te estoy preguntando con seriedad. Jihoon es nuestro enemigo, él y todos esos vampiros.

Yuri desvió la mirada, mientras comenzaba a servir la comida en los platos que aún sostenía Seungcheol. Luego de llenar el primer plato y dejarlo sobre el mesón de la cocina, finalmente pronunció algo al respecto —lo conocí la primera vez que vino a nuestra casa— reveló con un toque de nostalgia, como si extrañara aquellos viejos tiempos —era un pequeño niño de ocho años, si mal no recuerdo.

Seungcheol quedó muy sorprendido por sus palabras, pues encajaban perfectamente con lo que Jihoon le había descrito hacía tiempo atrás, cuando intentó recuperarlo. Negó incrédulo, ¿por qué todos sabían de su vida pasada junto a los vampiros, menos él? No había sentido, y las palabras de su padre, sobre el trato que hizo con una vampiresa para protegerlos y separarlos de ellos, comenzaban a hacerlo dudar; no por el trato en sí, sino por el verdadero propósito de este.

La mujer lobo no le quitó la mirada, notando en sus expresiones la incertidumbre que lo estaba invadiendo. Tomó los platos de las manos de Seungcheol, dejándolos sobre el mesón para sujetar sus manos, haciendo que su hijo la mirara directo a los ojos —lamento haber hecho lo que hice... sé que quizás me odiarás por eso, pero cuando estás atada a alguien con poder como Siwon, no te queda más remedio que hacer lo que te piden, porque terminarás haciéndolo por las buenas o por las malas.

El ceño de Seungcheol se fruncía con mayor fuerza, mientras dudaba de si era correcto hacer las preguntas que ahora daban vueltas en su cabeza, o si era mejor no saber nada del asunto —te obligaron...— murmuró con duda —¿qué hiciste?

Un silencio aterrador los invadió, hasta que Yuri confesó —lo que ahora estás viviendo... yo lo provoqué.

Rápidamente entendió que se refería a todo el asunto de los vampiros, de la vida que decían que les habían cambiado, y seguramente del lazo que lo ataba a ese vampiro nacido —por mi bien, ¿verdad? Lo que tú y papá hicieron fue por nuestro bien, ¿cierto?— justificar sus motivaciones lo haría sentirse menos traicionado, y quizás, menos confundido con toda la situación.

Sin embargo, Yuri negó —no puedo decir mucho al respecto, un hechizo en mí me lo prohíbe— soltó una de sus manos para poder llevar la suya a la mejilla de su hijo —quisiera decir que fue por tu bien y el de Mingyu, pero tu padre... es demasiado egoísta.

Seungcheol negó —no, él no...

—Lo has conocido durante tanto tiempo, hijo, ¿y aún confías en él?

El mundo de Seungcheol se derrumbaba con la confesión de su madrastra; soltó su mano y se alejó de ella retrocediendo lentamente, dudando de todo: de su madre, de su padre, de Jihoon, y hasta de él mismo. Salió de casa, necesitaba despejarse, y analizar todo lo que estaba pasando.

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⏰ Última actualización: 4 hours ago ⏰

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