056.

361 26 2
                                        

056. D I S T A N C I A

elaine prewett

Deslicé la banda por mi frente y me aseguré de que ningún cabello me fastidiara la vista, amarré el borde de mi camiseta. Caminé con pasos decididos al frente, mi mirada se cruzaba con la de Angelina; ambas capitanas. Ignoraba los vítores y apreté su mano con más fuerza de la que quería, ella era más alta pero mi mirada era más imponente aunque claro que si provoqué algo en ella, no lo noté. Estos Gryffindors y su ego...

Cuando el silbato sonó, catorce escobas se pusieron al vuelo y suspiré sonoramente. Lo siento Ronny, necesito ganar.

Los comentarios de Lee Jordan resonaban por todo el campo pero mis sentidos no se concentraban en nada más que esa quaffle. La veía pasar de mano en mano hasta que, en un instante, la arrebaté sin siquiera saber a quién había golpeado para conseguirla.

Fijé la vista en los aros. La multitud rugía, pero mi atención estaba en Ron Weasley y en el miedo que luchaba por ocultar. El aire helado me cortaba las mejillas, pero mi mente se despejó por completo cuando un canto se alzó desde nuestra grada:

Weasley no atrapa las pelotas
y por el aro se le cuelan todas
Por eso lo de Slytherin debemos cantar:
a Weasley vamos a coronar

No voy a mentir, escuchar corear eso a mi casa entera me hizo tastabillar un poco pero no era momento de ponerme a pensar. Tensé la mandíbula y con todo el enojo que había acumulado al rededor de estas semanas lancé la quaffle en dirección de su pelirrojo cabello.

Como lo imaginé, pasó entre sus brazos como si sólo hubieran servido de guía para mi puntería. Los gritos no tardaron en aparecer, la adrenalina subió por todo mi cuerpo y sonreí con autosuficiencia. El rostro desencajado de Ron era un sabor agridulce. Así no me miraban tardes atrás ¿Eh, Ronny?

—¡Slytherin ha marcado!—la voz de Jordan nunca había sonado tan dulce—. Diez a cero para Slytherin... Mala suerte, Ron.

Mi sonrisa se deformó al escuchar nuevos versos, unos que casi me hacen caer de la escoba.

WEASLEY NACIÓ EN UN VERTEDERO

Un nudo se formó en mi rostro e instintivamente busqué a los pelirrojos de uniforme rojidorado. Un vertedero... Nuestra casa no lo era, era un lugar lleno de risas y...

—¡¿Qué carajo te pasa?!—la voz de Theodore me despejó totalmente de la palidez que mostraba en el rostro. Sólo lo escuché pasar como un mosquito por la noche, pero había sido suficiente para aferrarme nuevamente a mi escoba y recuperar la compostura.

No tardamos en marcar otro, y otro, y otro más. El tercero también había sido mío. No iba a negar que los ánimos se decayeron en mí al escuchar la letra de esa estúpida canción.

—¡GRYFFINDOR HA MARCADO!—bramó Jordan, bufé y trate de encontrar al rubio por alguna parte. Si atrapara la maldita snitch con la misma habilidad que tiene para componer canciones de mierda.

Seguí con lo mío, mientras más puntos podamos anotar contra ellos, mucho mejor. La quaffle nuevamente era mía, cada vez que me dirigía a la portería de los leones ese rostro descolocado y rojo hasta las orejas me esperaba. Siempre lo lanzaba lo más cerca posible, era una forma más humillante de humillarlo.

Esquivé una bludger con total habilidad y me dispuse a lanzar nuevamente la quaffle. Cuando mi brazo dibujó una perfecta parábola el maldito silbato dio el fin del partido. Para sorpresa de ambos: Ron sí la había atajado esta vez.

No quería saber quien había tomado la snitch, aunque no hacía falta, tenía mis sospechas. Quise volar hasta Ron, ¿Felicitarlo? Maldita sea, por qué mi corazón no podía ser tan frío siempre.

𝐆𝐎𝐎𝐃𝐍𝐈𝐆𝐇𝐓 𝐍 𝐆𝐎 -𝗱𝗿𝗮𝗰𝗼 𝗺𝗮𝗹𝗳𝗼𝘆Donde viven las historias. Descúbrelo ahora