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074. O P E N E D   U P

La confusión y el arrepentimiento eran los únicos estados de ánimo que vivía Elaine últimamente.

Si bien lo más lógico en la cabeza de la chica era que después de aquella noche las cosas con Draco mejorarían, no fue así.

Quedó en total ridículo cuando lo saludó en clase de pociones y él no hizo más que ignorarla...

Pero la furia que le produjo, le sirvió para el partido de quidditch de esa semana. Un exitoso triunfo ante Hufflepuff, que los ponía de primeros en la tabla por el momento.

La cabeza de Elaine seguía siendo un enigma. No había hablado con nadie sobre todo lo que estaba pasando; nadie preguntaba así que, a nadie le debía explicaciones.

Y ahí estaba, sola otra vez. Fumando en un alfeizar del cuarto piso, esperando a que Theodore saliera de su clase de Historia de la Magia.

Pensaba dejarlo, dejar de fumar. Pero se estaba dando cuenta de que dejar atrás algo, no era su especialidad.

Seguía confundida con lo sucedido. ¿Fue real?

Claro que lo fue, aún mantenía las marcas por todo su cuello y sus senos... Pero incluso creía que se las estaba imaginando porque nadie le hacía hincapié en eso.

¿Para Draco no significó nada?, se preguntó.

No entendía cómo le fue posible pretender que nada había sucedido después de sentirse como en casa una vez más.

En su mente aún no podía borrar la imagen de Draco que tenía en su cabeza. Su Dray.

—No te basta con tener el alma negra, sino también los órganos—la pelirroja volteó con una pequeña sonrisa al escuchar a su amigo. Agradeció que la hizo salir de sus pensamientos.

La sonrisa se desvaneció al reparar en el aspecto de su amigo, esa misma tarde había recibido un golpe con la bludger en el partido que le había dejado la ceja rota, pero no más...

Ahora: sus nudillos estaban vendados, el labio igual de roto que la ceja un moretón en el ojo contrario al del golpe de la bludger.

—¿Qué mierda te pasó?—preguntó, exaltada.

El resto de estudiantes que salía de clase, voltearon a mirarlos. Theodore frunció el ceño y arrastró a su amiga lejos de allí.

Elaine seguía repitiéndole la pregunta.

—El golpe en el partido ¿recuerdas?—le contestó entre dientes.

—No. Eso fue en tu ceja izquierda. ¿Qué te pasó en el ojo y en las manos?

La gente no dejaba de mirarlos; los pasillos estaban convenientemente llenos.
No fue hasta voltear en una esquina vacía cerca de los baños de Myrtle que el chico explotó.

—Yo no he cuestionado todas esas marcas en tu cuello y escote. Te pido, por favor, que hagas lo mismo conmigo.

Elaine guardó silencio y lo miró irse. No sabía por qué la pregunta le había afectado tanto.

Solo sabía que a unos pasos de ella estaba el único baño vacío de todo Hogwarts y estaba decidida a acabarse su cajetilla de cigarros.

Empujó la puerta con normalidad y se sentó sobre el lavabo con los pies en él, mirándose fijamente al espejo.

La luz apuntaba directo a ella y todas las marcas relucían. Ni siquiera le daba vergüenza asistir a clase con eso y que todos los maestros la vieran, ella sabía que existían marcas mucho peores e imborrables.

𝐆𝐎𝐎𝐃𝐍𝐈𝐆𝐇𝐓 𝐍 𝐆𝐎 -𝗱𝗿𝗮𝗰𝗼 𝗺𝗮𝗹𝗳𝗼𝘆Donde viven las historias. Descúbrelo ahora