067.

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067. M A L F O Y M A N O R

La vibra en el lugar era tétrica, extraña y sobre todo: deprimente.

Al cruzar la puerta de la lujosa mansión, rodeada de pavos reales, jardines milimétricamente cuidados y arquitectura gótica; Elaine esperaba encontrar un tipo de secta satánica alimentándose de niños pequeños y al "Señor Tenebroso" flotando en el centro y nutriéndose de almas.
Pero no. No fue así.

A pesar de que el aire tenía esa misma carga, la mansión no era más que eso: una casa enorme, silenciosa y solitaria. Sin rastro de alguien más que ellos dos.

Aunque eso duró muy poco.

Los tacos afilados golpeteando la madera resonaron por todo el gran salón de la entrada. Una mujer delgada, pálida y pelinegra apareció por el arco que parecía llevar hacia otra sala de estar.

Elaine reconocía muy bien a la mujer, pero su estado demacrado la hacía dudar si realmente era ella.

—Mi Draco... oh. No sabes cómo te he extrañado—susurró. Se acercó a su hijo y juntó sus frentes, ignorando por completo la presencia de la pelirroja —¿Todo bien?

—Si madre, no te preo-

—¿Les fue bien? ¿Nadie los siguió?—su mirada era penetrante e imponente, Elaine casi da un paso atrás de la impresión—Un gusto conocerte querida. Eres idéntica a tu madre.

El "gusto" no sonó a gusto. Toda calidez se extinguió cuando sus ojos se despegaron de Draco.

—El gusto es mío—murmuró Elaine, sin saber qué más decir.

—Madre—intervino Draco, notando la tensión—. ¿Está lista la habitación?

—Ah, sí. Ya sabes cuál es. Dejen aquí el equipaje, yo... lo subiré luego.

Narcissa Malfoy lucía frágil.
Demasiado frágil.
Elaine empezaba a entender la actitud de Draco: los Malfoy no estaban sobrellevando bien todo eso.

Siguió al rubio escaleras arriba. Los pasos resonaban en la madera vieja. Draco avanzaba rápido, sabiendo exactamente dónde doblar; Elaine, en cambio, a este punto ya no sabía como volver al pasillo principal.

—Esta es la tuya, Lia—dijo al abrir la puerta.

Una habitación propia solo había sucedido en sus sueños. Jamás había tenido aquella libertad... lastimosamente, esa mansión era su nueva cárcel.

El ambiente era amplio. Una suave ventisca entraba desde el pequeño balcón con vista a los jardines. El papel tapiz, los muebles de roble blanco, las cortinas de terciopelo negro y los detalles en carmesí parecían haber sido diseñados para una dama con gustos sobrios y elegantes.
La luz provenía solo del balcón y dos lámparas en los veladores.
Elaine quiso correr al balcón, oler las flores, sentir el aire. Pero no sabía qué decir, no sabía si debía. Draco lucía demasiado decaído.

—Gracias—musitó, aún algo cohibida. Necesitaba explicaciones, pero no se las quería exigir. El semblante de Draco estaba demasiado decaído como para culparlo de todo esto—¿Quieres...?

La propuesta de la pelirroja, para que se quedaran un momento ambos a solas, murió en el aire cuando Draco cerró la puerta detrás de él, sin hacer ruido.

La joven parpadeó múltiples veces hasta sentirse conectada con la realidad.

¿Qué hacía en la mansión Malfoy?
¿Por qué estaba en la mansión Malfoy?
¿Dónde estaba su madre?
¿Cuál es el plan?
¿No se suponía que aquí era donde quien-no-debe-ser-nombrado se escondía?

𝐆𝐎𝐎𝐃𝐍𝐈𝐆𝐇𝐓 𝐍 𝐆𝐎 -𝗱𝗿𝗮𝗰𝗼 𝗺𝗮𝗹𝗳𝗼𝘆Donde viven las historias. Descúbrelo ahora