054.

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054. W H A T    H A P P E N E D ?

draco malfoy

Acaricié su frente con suavidad, permitiéndome observarla un poco más. Su respiración se volvió más lenta hasta que finalmente se quedó dormida, con la cabeza ladeada hacia su lado izquierdo y los labios ligeramente entreabiertos.

Sentí cómo mi pulso seguía desbocado, y mi garganta estaba seca. Maldita sea, Lia, ¿qué me estás haciendo?

Dejé que mis ojos recorrieran la habitación. Había un caos innegable: zapatos dispersos, ropa amontonada, maquillaje a punto de caer de la mesita de noche. Todo un contraste con la pulcritud forzada de mi hogar, donde los elfos se aseguraban de que ni siquiera mis corbatas estuvieran fuera de lugar. Aquí, cada cosa parecía tener vida propia, pero curiosamente encajaba con ella. Imaginé a Lia recogiendo todo apresurada, el cabello recogido en una coleta. Sonreí ante la imagen. ¿Cómo es que puedes ser tan tú y que eso me guste tanto?

Suspiré y me levanté. Tal vez debería ayudarla. Si dejaba todo como estaba, seguramente tropezaría al despertar. Recogí algunos zapatos y ajusté el despertador en su mesita de noche. La hora que siempre pongo los domingos. Ordené un poco más, con movimientos automáticos, aunque mi mente no podía dejar de volver al sabor de sus labios. Cerré los ojos, intentando alejar el recuerdo. Hice lo correcto. Lo hice por ella, ¿no?

Pero entonces mi mirada se topó con algo bajo el desorden: esos guantes horribles que llevaba antes. Fruncí el ceño al recordar las palabras que vi escritas en su mano cuando la preparé para dormir. ¿Fue ella la que...? ¿Cómo se lo pregunto sin que me odie? Dejé los guantes en la mesita y volví a mirarla. Su rostro sereno contrastaba con el torbellino en mi pecho. Quería quedarme. Quería estar ahí cuando despertara. Pero sabía que no podía.

Me incliné hacia ella una última vez, luchando contra cada fibra de mi cuerpo que me pedía besarla. En su lugar, rocé su frente con mis labios.

—Hasta mañana, Lia —murmuré en voz baja, sabiendo que no me escucharía.

Cerré la puerta detrás de mí, asegurándome de que quedara bien cerrada. Nadie se atrevería a molestarla esta noche. No mientras yo estuviera cerca.

De vuelta en la sala común, la fiesta seguía su curso, aunque el ambiente se había deteriorado. La música retumbaba en el aire pesado, cargado de alcohol y marihuana. Pansy ya estaba en ese punto de la fiesta de bailar con Blaise y besarlo sin ninguna decencia ¿Cuántas veces ya la había cambiado por otra chica? No pude evitar fruncir el ceño. ¿Cómo podía alguien como él siquiera mirar a Lia? Nadie era suficiente para ella. Ni siquiera yo.

Pero eso no importaba cuando la mayoría de aquí estaba tan drogado que probablemente en sus mentes, ya no estaban en la sala común. El olor era tan fuerte que sentía que podía drogarme sin necesidad de fumarme un puro.

—Mhmm, qué jodido ¿No crees?—su voz provino desde atrás y su perfume ya se había mezclado con sudor, alcohol y marihuana.

—Claro—dije vagamente, no sé de qué mierda estaría hablando pero nunca se le contradice a un borracho y mucho menos si tiene las uñas del tamaño justo para poder arrancarte los ojos.

—Toda esa mierda sólo para que te la metan y que ni siquiera se esfuercen en hacerte terminar—murmuró, exhalando el humo de su puro.

Volteé a mirar a Daphne con un poco de confusión y seguí su mirada. Su hermana menor estaba sentada en las piernas de un chico al cual recordaba vagamente de la clase de runas antiguas.

La fiesta se había tergiversado lo suficiente como para pensar que esto era un lugar de orgías. Tal vez debí irme a dormir después de dejar a Lia en su habitación.

𝐆𝐎𝐎𝐃𝐍𝐈𝐆𝐇𝐓 𝐍 𝐆𝐎 -𝗱𝗿𝗮𝗰𝗼 𝗺𝗮𝗹𝗳𝗼𝘆Donde viven las historias. Descúbrelo ahora