059.

387 33 1
                                        

059. N I G H T M A R E

draco malfoy

Parpadeé lentamente, adecuando mis ojos a la escasa luz que se colaba por los ventanales y haciendo el mayor esfuerzo por que mis párpados no se cerraran de golpe a causa del sueño. Algo me había despertado y ni siquiera sabía la hora, la alarma no había sonado. Lastimosamente no todo estaba en calma.

Las sábanas se movían sobre mi piel y volteé a mirar a mi izquierda. Su cuerpecito cubierto con una de mis camisetas para dormir se removía inquieto sobre la cama con un ceño fruncido y los ojos cerrados. Me reincorporé de inmediato, apoyándome en mi codo y me incliné a despertarla.

Su respiración era agitada y entrecortada. Su pecho subía y bajaba. Su expresión me causaba desesperación como si yo también pudiera sentir el peligro de su sueño.

—Lia...—murmuré, tocando su mano aferrada a las sábanas. Tenía miedo de despertarla tan deprisa y que se sintiera peor.

Sus labios se movían pero no emitía sonido alguno y su frente estaba cubierta de una capa de sudor. Su cabeza se movía repetidamente de un lado al otro y su cabello evidenciaba que llevaba un buen rato así.

—Ey, linda, despierta—dije, esta vez más firme. Sacudiendo su cuerpo con intensidad.

Cuando las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos. Mi estómago se achicó y un escalofrío recorrió mi nuca ¿Qué carajo sucedía? ¿Era así siempre?

—Despierta—exclamé, separando las sábanas de su fuerte agarre. No me gustaba verla sufrir y que no pudiera hacer nada.

Cuando soltó un jadeo ahogado y sus ojos se abrieron, mirando desorbitadamente todo a su alrededor; sentí que mi alma regresaba al cuerpo. Su pecho seguía subiendo y bajando. La rodeé con mi brazo libre y la atraje hacia mí, acostándonos nuevamente sobre la cama.

—Shh. Tranquila, fue solo un sueño. Todo esta bien, estás aquí conmigo—repetí las palabras que mi madre solía decirme cuando pasaba una mal noche y me calmaba de inmediato.

Sonreí inconscientemente cuando vi que había surgido el mismo efecto con ella. Parpadeó múltiples veces hasta que sus ojos desorbitados lograron enfocarse en mí y su boca se abrió para hablar pero su labio inferior no dejaba de temblar.

Acaricié su piel y peiné su cabello despeinado y lleno de sudor. Poco a poco la escuchaba calmarse.

—Lo lamento—musitó, casi como si decirlo le ardiera la garganta—. Yo nunca sueño, excepto por hoy—sus ojos se volvieron a cerrar y no pregunté más. Evidentemente había sido una pesadilla más que un sueño y no me imaginaba qué tan horroroso fue para ella hasta el punto de despertar llorando.

—Tranquila. No pasó nada ¿Ves?—pregunté, sonando calmado y dejando cortos besos en su cabeza. Un repentino deseo de no dejar que se alejara nació en mí al verla en ese estado—. Fue todo una pesadilla sin más...

—No—interrumpió de repente, con la voz más grave. Su tono me descolocó y separé mi rostro para observar su rostro por completo—. Siempre es lo mismo. Juro que no afectaría tanto si tan solo fuera mi cerebro haciendo pasar un mal rato, pero... Sé que todo sucedió tal y cómo me lo recuerdo cada 24 de diciembre.

»El reloj marca las diez con las campanadas correspondientes. Estoy arrodillada sobre la madera mojada, mis ojos casi no perciben lo que ven por las lágrimas. Mis manos tiemblan y voz se quiebra al intentar despertarla. Lloro desconsoladamente como lo que soy: una niña pequeña.

Su sangre se derrama por todo su brazo hasta formar un charco sobre mis pálidas rodillas. Y yo no sé que hacer. "Mami" grito sin cesar y con manos temblorosas me niego a tocarla; su antebrazo izquierdo brilla ante la luz de las velas. Ese dibujo tan extraño se mantiene grabado aún por debajo de su piel, sobre la carne y se aprecia a pesar de toda la sangre que brota y no dejaba ni un solo lugar por cubrir.

𝐆𝐎𝐎𝐃𝐍𝐈𝐆𝐇𝐓 𝐍 𝐆𝐎 -𝗱𝗿𝗮𝗰𝗼 𝗺𝗮𝗹𝗳𝗼𝘆Donde viven las historias. Descúbrelo ahora