075.

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075.  B R O K E

Y así de rápido llegó diciembre.
La charla que tuvo con Michelle esa noche fue un antes y un después. Si bien su cabeza seguía siendo un estropicio, ya no tomaba decisiones desde la impulsividad.

Le había estado yendo mejor en los estudios y había entregado a tiempo todos sus trabajos antes de las vacaciones de invierno. Pero siempre; siempre buscaba la manera de acercarse a él, su cuerpo y su mente se lo pedían: cruzar miradas, sentarse junto a él, tener que pedirle algo referente a la clase. Qué confundida estaba. ¿Cómo podía actuar como si nada después de eso...?

Las cosas con Theo se calmaron unos días después; pero no había tarde en la que Elaine no fuera a charlar con Michelle.

De hecho, fue ella la que le dio la idea de invitar a Theodore como pareja para la fiesta de navidad de Slughorn.

Y así fue.

Ahí estaba: colocándose la correa de sus tacones sobre la cama del joven que se acomodaba el cabello frente al espejo del baño.

—Te advierto que es un lugar muy aburrido y aparente—le dijo Elaine, desde la habitación.

—Nada nuevo—fastidió.

—Oh, disculpa señorito de alta alcurnia...

Theodore rio por lo bajo, acercándose a ella con paso lento.

—No visto como Draco porque me harté de eso a los diez años, Elaine.

La joven alzó la mirada, aquel mechón de cabello rebelde ocultó la expresión de Elaine al escuchar ese nombre.

Theodore pasó el mechón por sobre la oreja y le sonrió con cierta melancolía.

—Tengo algo para ti en esa cómoda de allá —señaló con la cabeza, alejando sus dedos del rostro de la pelirroja.

Elaine se paró algo apresurada, se sentía ridícula por los sentimientos que le producía no poder hablar con naturalidad sobre el tema.

Se acercó a la cómoda, abriendo los cajones hasta encontrar algo. Sacó de allí una caja envuelta en papel kraft.

Theodore terminó de colocarse perfume y le sonrió desde lejos.

—Feliz navidad ¿No?—murmuró, acercándose a la cama donde Elaine acababa de sentarse.

La joven terminó de romper todo el envoltorio y se encontró con libro de portada de cuero, no traía ninguna inscripción. Lo abrió con curiosidad.

La primera página removió su estómago; una pequeña sonrisa se implantó en su rostro y acarició con delicadeza el marco de cada fotografía.

¿Qué edad tenían allí?
No tendrían más de once o doce. Felices y riendo, un poco incómodos por la poca costumbre de tomarse fotos.

Pero sobretodo: tranquilos, genuinamente en paz.

Por debajo de las fotos habían pequeñas descripciones: "Una tarde en el lago negro", "Sesión de estudios en la sala común", "Navidad en el castillo", "Nuestro primer partido de quidditch", "¡Feliz cumpleaños Elaine!", y un sinfín más.

Un suspiro se escapó de los labios de la pelirroja, sonriendo con disimulo.

—Es... muy bello, Theo.

—Sabía que te gustaría. Y mira—el joven deslizó las páginas hasta el último—: aún tienes muchas páginas vacías para llenarlas con lo que tú desees.

Elaine no lo pensó tanto y se lanzó en un abrazo.

—Enserio, gracias.

—No hay de qué.

𝐆𝐎𝐎𝐃𝐍𝐈𝐆𝐇𝐓 𝐍 𝐆𝐎 -𝗱𝗿𝗮𝗰𝗼 𝗺𝗮𝗹𝗳𝗼𝘆Donde viven las historias. Descúbrelo ahora