Extra: feliz cumpleaños, amor

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Extra: Feliz cumpleaños, amor Alejandro

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Extra: Feliz cumpleaños, amor
Alejandro

Si me preguntaran si alguna vez pensé en darle a Nora un regalo y que en su elaboración tuviera la ayuda de nuestros niños la respuesta sería... ¿a quién quiero engañar? Claro que soñé con el momento en el que mis hijos estuvieran incluidos en un regalo para su madre.

Pero no pensé que sería tan pronto. Porque tenía la idea de que mis hijos con Nora llegarían tarde. Y ahora tenemos dos.

Un niño precioso de seis años que ha sido mi cómplice anteriormente y, ahora, una niña hermosa de tres meses. Misma niña que me observa con ojos grandes y atentos mientras termino de vestirla para ir en busca de las flores favoritas de su madre.

—Papá, ¿ya nos vamos? —Nate jala de mi pantalón.

—Sí, campeón. —Le sonrío —. Ya casi termino con Ara.

—¿Vamos contigo?

—Sí. —Alzo a Ara, que se encoge cuando lo hago, y acomodo su vestidito rojo para que Nate la vea.

Sonríe.

—Es rojo —señala el vestido —, como mami. Se ve linda.

—¿Tienes tus juguetes?

—El cohete. —Corre a buscarlo y cuando lo tiene en la mano lo alza, mostrándomelo.

—¿Solo llevarás ese?

Cuelgo la pañalera de Ara en mi hombro sin dejar de ver a Nate, quien asiente.

—Bien, vamos.

Carga su mochilita en la mano libre y me sigue fuera de la casa. Me rio. No puedo creer lo grande que está. Lo ayudo a subir al auto. Él se sienta en su silla y espera pacientemente hasta que su hermanita está sentada y sujeta en el portabebés. Ara ni siquiera se inmuta estando ahí.

A veces creo que nuestros hijos no son nuestros hijos por lo tranquilos que son. No sé si más adelante seguirán portándose tan bien, pero al menos ahora son un par de ángeles.

—¡Mira! —dice Nate —. Ya me prensé.

—¡Muy bien! ¡Choca esos cinco! —Mi hijo sonríe y choca su mano con la mía.

—¿Le dirás a mami?

—Sí, campeón. Le contaré a mami que te pusiste el cinturón solito. —Sonrío cuando él lo hace de nuevo, solo que esta vez, mostrándome sus pequeños dientes.

Y la falta de uno de ellos.

Adorable.

Cierro sus puertas, no sin antes fijarme de que tengan el seguro y me aseguro de tener todo lo que necesito. No quiero tener alguna emergencia con alguno de los dos y no poder solucionarlo porque me falta algo. Pero no creo que nada pase, solo vamos en busca de flores, chocolates, ese vestido rojo que Nora vio en la tienda a la que fuimos hace unas semanas. Y quizás pueda comprarle un nuevo set de joyería que incluya rubíes.

Querida NoraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora