Despertar se siente como el inicio de un sueño, la pierna le duele horrores y tiene que parpadear un par de veces para mirar a su alrededor. La habitación está oscura, y le parece oír un pitido constante que es apenas ahogado por una canción que reconoce bastante bien, aunque ahora mismo no sabe si es Beethoven o Bach.
Trata de estirar la pierna que le duele, pero pronto se da cuenta de que no puede, principalmente por el yeso de pálido color blanco, y el hecho de que moverla le haría gritar de dolor. Mira alrededor una vez más, algo más despierto esta vez, y descubre a la enfermera entrando a su habitación, enciende una brillante luz que le hace cerrar los ojos una vez más y le dedica una sonrisa dulce.
— Por fin despertaste. — dice, revisando los cables conectados a tus brazos. — ¿Cómo te sientes? — pregunta con voz suave.
— ¿Y mi mamá? — pregunta, aunque su voz es apenas un susurro que le raspa la garganta.
— Creo que está en la cafetería. — responde ella, ladeando la cabeza para mirarlo, como si tratara de recordar si lo conoce de algún sitio. — No durmió para nada durante la operación.
— ¿"Operación"? — repite, mirándola con los párpados aún pesados.
— Te rompiste la tibia, tuvieron que operarte. — explica la mujer. — Te salió barato para haber caído de un auto en movimiento. — continúa, inyectando un líquido en el suero conectado a su brazo. — Mal día para no llevar puesto el cinturón de seguridad.
— Sí. — es todo lo que responde, aún con la mirada fija sobre su rostro. Ella le sonríe una vez más, y el cerebro aún adormilado de Samuel le hace creer que se parece a Rubén, aunque seguramente no sea el caso.
¿Qué estará haciendo Doblas? ¿Sabrá que se lanzó de un coche en movimiento y ahora tiene la pierna rota? ¿Alguien le habrá dicho? Quizás nadie más que su madre lo sabe, quizás tendrá que pasar un mes en la cama siendo cuidado por ella, quizás no podrá participar en el concurso y vivirá con ella por siempre y-
— Sé que no quisieras hablar de esto, porque usualmente es difícil — dice la enfermera, arrancándolo de sus pensamientos. —, pero necesito saber de qué son las cicatrices en tu espalda. — Samuel la mira, expresión indescifrable mientras la mujer espera. — Le preguntamos a tu madre porque parece que algunas no están curándose bien, pero es necesario que te pregunte también a ti.
Samuel no quiere responder, no quiere decirle nada, ¿qué le pasaría a su madre si él habla? ¿Iría a la cárcel? No se merece eso, a pesar de todo, él no podría cargar con toda la culpa que eso le haría, y quizás ahora, después de esto, ella finalmente se detenga. Samuel está más que seguro, esto es todo lo que hacía falta para que su madre lo vea algo más que como a un músico devoto, esto lo convertirá en su hijo.
— Creo... creo que dormiré un poco más. — murmura, girando el rostro para que ella no lo pueda ver cuando se frota la nariz con el dorso de la mano.
La mujer suspira, pero suelta un "claro" en voz baja antes de que el chico vuelva a cerrar los ojos, y un momento después, a quedarse dormido.
.
Samuel nunca ha soñado demasiado, siempre es un dormir y despertar en parpadeos llenos de oscuridad. Quizás sean las drogas, o la ansiedad aferrada a su sistema, pero no puede parar de soñar.
No está seguro de sí sueños es lo que son, pues parecen también recuerdos. Saltan entre Rubén, hasta el piano, hasta su madre, y de vuelta a Rubén. A su rostro de preocupación cuando su madre lo estaba arrastrando fuera del auditorio, a su voz tambaleante tratando de explicar como él lo había forzado a besarlo, a la mano que había tomado la suya para tratar de apartarlo de ella, y a su figura cada vez más pequeña mientras el auto lo dejaba atrás en su bicicleta.
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m i s e r y -rubegetta-
FanfictionLa desdicha en un artista es lo pero que puede existir, Rubén Doblas lo sabe, y sabe, también, que él se ha convertido en eso: un artista desdichado. Todos encontramos dicha en algo, y a pesar de que él la busca en todos lados, lo que menos espera e...
