Capítulo LXVI: Hola, California.

9.7K 879 282
                                        

Inhalé el contaminado aire de California y lancé un suspiro melancólico.

―¡He llegado, Melbourne! ―exclamé entonces, imitando la voz de Sharpay Evans mientras alzaba mis manos al aire. Mi prima rió a un lado, pillando la valija del maletero del amarillento taxi al tiempo en que contaba dinero para el chófer.

Sonreí con mis dientes cegadores cuando el espectáculo inició y «Wake Me Up Before You Go-Go» de Wham! se oyó en el aire, haciendo el día más alegre. Aplaudí al ritmo de la canción, avanzando en el suelo con saltos acordes a la melodía, teniendo mi propio solo musical entre tanto mi cuerpo se meneó con tanta fluidez como la de Carlton Banks.

You put the boom boom into my heart. You send my soul sky high when your loving starts. Jitterbug into my brain. Goes a bang bang bang till my feet do the same. ―Un grupo de estudiantes se aproximó hasta mi posición, vestidos estrafalariamente con prendas de la época mientras coordinaban sus pasos con los míos. Un caballero me tendió la mano en medio de la música, asistiendo para movilizarme sobre el borde de una fuente y así continuar la coreografía―. If something's bugging you. If something ain't right. My best friend told me what you did last night. Left me sleeping in my bed. I was dreaming but I should have been with you instead.

Mis pies pegaron un brinco majestuoso sobre el aire, flexionando las piernas hasta andar por el suelo de nuevo y caminar como al comienzo, colmada de palmas y saltos de perpetua felicidad.

Wake me up before you go-go. Don't leave me hanging on like a yo-yo. ―Dos muchachas me sonrieron. Una colocó un vestido encima de mi cuerpo que me recordó a las peripatéticas bailarinas de hace un segundo, y aprecié como la del costado izquierdo posó una corona de flores sobre mi cabeza, como una hippie psicodélica de los 80's―. Wake me up before you go-go. I don't want to miss it when you hit that high. ―De antuvión fui seguida por una horda de Stormtroopers, bailando sincronizado hombro con hombro, estirando las piernas al mismo tiempo que se adherían al resto de los danzarines―. Wake me up before you go-go, 'cause I'm not planning on going solo. ―Y para culminar, Mickey Mouse se deslizó mágicamente hasta donde estaba y cogió mis brazos para girar circularmente, sacudiendo la cintura y moviendo la mano libre arriba de nuestras cabezas en sintonía con la acción de las caderas―. Wake me up before you go-go. Take me dancing tonight. ―Mickey tiró del brazo para posicionarme a su lateral, cuando prosiguió la línea sucesiva y ambos retornamos a alzar la mano a lo alto cantando la última nota―. I wanna hit that high!

Entonces volví a la realidad.

―¡La cama grande será mía esta vez! ―Un fenómeno tropezó con una maleta de un alumno y la propietaria de la susodicha frase se frenó por un segundo con semblante preocupado. Al comprobar que su compañera se hallaba perfectamente, dispuso no perder más tiempo y se disparó en dirección a Westside.

Suspiré.

―Tienes suerte de no tener que pasar por esta pesadilla ―hablé a mi prima, ocupando la valija junto a la mochila de lona y colgándola en mis hombros con entereza―. Pese a las ventajas de una compañera de cuarto, no será de gran estupor terminar durmiendo en la parte de arriba de la litera. He crecido a tenerle afecto después de casi cuatro años de privación.

Paz rodó los ojos. ―Eres una exagerada.

―Prefiero el término «intensificadora de importancia». No sabes cómo es la lucha, prima. ―Desdoblamos unos cuantos billetes al taxista y no aplazamos el paseo entre las prestigiosas colinas de césped fresco que distinguía al campus Melbourniano. Se podía contemplar la cantidad de adolescentes reposando sobre el área verde o demostrando afecto público de maneras muy creativas, recostados contra árboles.

Dating WhoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora