54. Hermanos Summers

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Título: Hermano no me dejes

Scott y Alex Summers

Advertencia: agarren los pañuelitos😭💔

Comentario: Discurso escrito por -MrsMin


♦♦♦

La cabeza de Alex aún daba vueltas y vueltas.

¿Por qué todo lo malo le ocurría a él?

Tuvo suerte de no morir en Cuba, en la guerra y ahora nuevamente se salva de morir en un accidente de auto.

Sólo que esta vez alguien lo salvó.

Su hermano lo salvó.

Jamás pensó tanto extrañar a alguien como en este mismo momento lo extraña a él.

Nunca imagino que por una vez en la vida quería dejar el egocentrismo y dar la vida por alguien.

¿Por qué él? ¿Por qué?

Esa y muchas interrogantes cruzaban la mente del rubio mutante.

¿Por qué Scott tenía que salvarlo?

Quería morir. Quería que su cuerpo fuera el que sepultarían en los jardines de la mansión. No el de su hermanito.

Lo peor de todo fue verlo morir y no poder hacer nada.

Ambos hermanos caminaban por las oscuras calles, ya en la noche.

No había ningún alma a esta hora por Nueva York, salvo algún que otro borracho.

Sábado a la noche, era eso bastante obvio, muchos salían a divertirse, incluso los hermanos Summers.

Alex no vio el coche, esta venia sin luces. Scott logró verlo y empujó a su hermano para que no le atropellaran.

No contó con que lo atropellarían a él.

La ambulancia tardó en llegar, Scott no lo logró.

Lloró abrazado al cuerpo de Scott hasta que Charles y Erik llegaron y lo alejaron del cuerpo inerte de su hermano.

Alex lloraba, Charles gritaba y Erik quería matar a alguien.

El profesor tuvo que hacer algo que había prometido no hacer. Entran en la mente de sus amigos. Él hizo que Alex se calmara y durmiera. Estaba muy alterado.

¿Cómo no estarlo cuando su hermano murió junto a él?

Despertó al día siguiente de eso nuevamente alterado y con la idea de matar al maldito bastardo que le había quitado a su hermanito.

No tenía fuerzas para eso, para eso ni para nada.

Paso el día encerrado en su habitación. Sin hablar ni comer.

Aborrecía cualquier contacto humano en estos momentos.

Dos días después por fin salió de su habitación.

Acomodó el traje negro que Charles le había prestado. Ese era el día del funeral.

Alex había aceptado la idea de enterrar a Scott en los terrenos de la mansión.

Al fin y al cabo, el poco tiempo que había estado en tal lugar había sido el mejor de su vida. Tanto la de Scott, como la de Alex además de todos ahí.

Colocó sus lentes de sol para evitar que sus ojerosos y rojos ojos se notaran.

Bajó lentamente las grandes escaleras. Todos se voltearon a verlo, él simplemente negó y levanto su mano para que nadie se acercara.

No podía emitir palabra alguna.

Se limitó a ir a abrazar a Anna, la novia de su hermano, al menos la que era su novia.

Ninguno de los dos dijo nada, no era necesario. Sólo se dieron apoyo al tiempo que ellos seguido de todos en la mansión, salían para ir al lugar donde seria enterrado Scott.

Había decidió que tendría sería en un lugar significativo, algo que los haya marcado.

Lo enterrarían junto al árbol que destruyó cuando llegó aquí.

El pozo ya estaba cavado, el ataúd sobre él sostenido por una máquina y todas las personas llegando a los alrededores.

Tras todo el discurso que el padre disponía a hacer, discurso que Alex no escuchó, estaba demasiado perdido mirando fijamente el ataúd, soltando varias lágrimas silenciosas.

Él se acercó a paso lento al lugar donde el padre estaba antes, dispuesto a decir algunas palabras de despedida.

—Te has ido más temprano de lo que creí, hermano —comenzó a decir—. Han quedado muchas cosas por escribir en tu vida y por escribir en la de todas. Es increíble ver, como la vida cambia en un segundo, ¿no? —murmuró hacía las personas allí.

Muchos comenzaron nuevamente a llorar.

Alex miró al ataúd. —Pero no te preocupes, te lo contare todo cuando nos volvamos a ver — soltó suavemente las palabras—, Scottie, donde quieras que estés quiero que sepas que has dejado una huella en todos nosotros. Una huella muy grande que siempre estará ahí, para recordarnos la clase de persona que fuiste, para recordarnos que hay veces donde las personas más buenas son las menos afortunadas —soltó un sollozo y se mantuvo unos segundos en silencio.

Él miro a Anna y como la pequeña hija de Stony, lloraba abrazada a sus padres. Otra vez volvió a mirar el ataúd cerrado donde yacía el cuerpo sin vida de su hermanito.

—Así como te vi nacer y crecer, me tocó verte morir —susurra y se limpia los ojos quitándose los lentes.

Mira a los que están ahí y se coloca firme, convenciéndose que Scott se burlaría al verlo tan emocional.

—Adiós, compañero. Ésta es mi promesa, te contare todo cuando nos volvamos a ver ¿sí? Porque algún día volveremos a estar juntos. No será como antes, te trataré mejor de lo que te traté aquí, te diré cuanto te amo, como no lo hice cuando aún estabas presente y haré algo que en esta vida no pude, te cuidaré hermanito —suspira—. Gracias.

Camina hacía donde están todos, con una lágrima cayendo, aprieta la mandíbula al verse tan sensible.

Con eso se dio por finalizado el funeral, ahora procederían a bajar el ataúd.

Alex no se quedó a ver eso, no podía ver como enterraban bajo tierra a su hermanito, a su Scottie.

La novia de Scott levantó su mano sosteniendo con su telequinesia el ataúd, ella tampoco podía dejarlo ir.

—Anna, suéltalo —uno de sus padres le dijo.

La pequeña adolescente negó.

—Debes dejarlo ir —Steve se agacho quedando frente a ella y murmurando triste al ver así a su hija.

Ella bajo la mano, dejando el ataúd antes de tirarse a los fuertes brazos de uno de sus padres. Steve la sostuvo con fuerza, acariciando su espalda susurrándole que todo estaría bien.

A Alex aquella escena lo rompió más.

Su hermano jamás tendría una vida. Él jamás volvería a tener una vida, su muerte lo marco para siempre.

Él no supo cuánto amaba a su hermano hasta que lo perdió.

ONE SHOTS ❆ MARVELHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora