ANNA POV
Menudo asco de película. Dos horas infernales en el cine viendo una estúpida comedia romántica. No todas las de ese género eran así, pero aquella... Había ido con April, Mina, Claire y Sharon. Todas salieron llorando. Gran idea la tuya Anna de juntar a las personas más dramáticas y exageradas del mundo.
- Ay, ¡no puedo esperar para la segunda parte! - exclamó April con los ojos llorosos.
- Ya ves, el chico era tan romántico... - suspiró Claire.
- No existen chicos así... - lamentó Mina.
- Madre mía, ¿habéis visto el chico? Estaba buení...
- ¿Quién estaba buenísimo? ¿Eh, cariño? - una voz masculina interrumpió a Sharon haciendo énfasis en la última palabra. Ian la miraba levantando una ceja, iba con Liam, Max, Jake y otro chico que no conocía. No sabíamos que estaban ahí, se suponía que era una tarde de chicas.
- ¿Ian? Oh, mi amor, cielito, osito, verás, estábamos hablando de ti, ¡qué casualidad eh! - todas empezamos a reírnos. Bueno, todas excepto Claire que estaba "saludando" a su novio. Sharon la vio y decidió hacer lo mismo.
- ¡Hola April! Rubita y...¿cómo te llamas? - estúpido Jake, ¿por qué saludaba así a April? Es decir, yo era la que se sentaba con él y la que lo veía todos los días. Bufé.
- Hola soy Mina. Eres Jake, ¿verdad? - dijo Mina. Claro que ella sabía quién era, se había encargado de hablarme de él cuando volví.
- Vaya rubita, veo que le has hablado de mi.
- No seas ridículo, yo no le he dicho nada de ti a nadie - dije enfurruñada.
- Sí, seguro - será imbécil. Entonces miré al otro chico: era alto, rubio, realmente mono... No tanto como Jake, pero tampoco tenía nada que envidiarle. Estaba en su mundo mirando al suelo, parecía bastante tímido. Me agaché para entrar en su campo de visión y lo saludé con la mano, el pobre se sorprendió y se sonrojó. Me recordó a mi.
- Hola, soy Anna - dije sonriendo.
- Yo Chad - sonrió un poco. Empecé a hablar con él. Me explicó que era el primo de Ian y estaba de visita el fin de semana. Me contó un poco sobre él y noté que le costó. Era realmente tímido.
- Bueno Chad, deja de acaparar a mi rubia - dijo Jake pasándome el brazo por los hombros. Chad se sonrojó y miró al suelo.
- Lo siento, no sabía que estábais juntos - ay que mono, encima se disculpa. Noté la vena defensora palpitar dentro de mi. Quité bruscamente el brazo de Jake y lo miré mal.
- Tranquilo Chad, no estamos juntos ni lo estaremos nunca. Es idiota, no le hagas caso - dije tranquilizándolo. Parecía estar pasándolo mal.
- Algún día sí, acéptalo ya - rodé lo ojos - va Chad, déjamela un rato.
- Ah sí, sí, claro.
- ¡Jake! No seas así con él. Además estábamos hablando, no seas maleducado.
- Bueno, pues me quedaré aquí hasta que acabéis - Chad se movió incómodo ante eso, Jake lo ponía nervioso. Era un bruto, lo tenía intimidado.
Decidimos ir todos a cenar fuera. Allí me senté entre Jake y Chad. El primero tuvo una discusión con Max para sentarse a mi lado, cosa que no pasó desapercibida para nadie. Todos me miraban y yo me encogí de hombros y seguí hablando con Chad.
La cena pasó de manera amena entre risas y bromas. Chad me gustaba mucho, pero no como "hombre". Era adorable y se le veía tan sumamente indefenso... Como yo lo fui una vez. Sentía que debía cuidar de él.
Por otro lado, el idiota de Jake no paraba de molestar. Interrumpía una y otra vez la conversación entre Chad y yo.
- Pero rubia, ¡míralo! Pone cara de no haber roto un plato en su vida y seguro que por dentro tiene una celebración por tenerte para él solo - protestó Jake cruzándose de brazos.
- Jake, cansas.
- Pero...
- Nada de peros. Habla con April - dije sonriendo irónicamente. Su cara se iluminó como si hubiera tenido una gran idea y se puso a hablar con ella. Me molestó un poco pero decidí dejarlo pasar.
- Anna...¿puedo hablar contigo luego a solas? - me preguntó Chad. Aquello llamó la atención de Jake, que lo miró mal. El pobre rubio se sonrojó. Creía que nunca encontraría una persona que se sonrojara más que yo.
- Oh claro, no hay problema. Ian acompañará a Sharon que vive cerca de mi casa. Puedes venir conmigo y cuando él vuelva de acompañarla os vais juntos - sufría un trastorno obsesivo compulsivo de organizarlo absolutamente todo.
- Perfecto - y sonrió.
Acabó la cena y decidimos irnos a casa ya que al día siguiente por la mañana los chicos tenían entreno para preparar el partido de la semana siguiente. Chad y yo empezamos a andar hacia mi casa cuando Jake se puso a mi lado.
- ¿Qué haces? - le pregunté extrañada.
- Estás loca si piensas que voy a dejar que te vayas sola con él - dijo mirándolo con desdén.
- Ni que me fuera a violar o algo - me miró con duda. ¿En serio pensaba eso de Chad?
- Pero soy yo quien te acompaña siempre a casa...
- April va a mi casa también, acompáñala a ella - dije encogiéndome de hombros. Cualquiera diría que estaba obsesionada con él y April.
- Sí, mejor - y se fue enfadado. Nunca entendería a los hombres. Me giré hacia Chad y lo vi mirar a Jake. Entonces miré a April que me miraba con cara de luego hablaremos en casa. Vaya, qué situación.
De camino a casa Chad intentó numerosas veces decirme lo que me tenía que decir.
- Mira Anna, es que no sé cómo contarte esto. Es difícil para mi... Y me has caído genial y sé que eres buena chica. Verás...soy gay - me dijo removiéndose incómodo. Yo me eché a reír. Ya me había dado cuenta, era muy obvio, al menos si hablabas con él y eras detallista - ¿por qué te ríes? - me preguntó extrañado y avergonzado.
- Porque ya lo sabía - le dije sonriendo.
- Bueno y hay más... Me gusta un chico, no lo conozco mucho pero tiene un algo. Sé que él no es gay y me imagino la reacción que tendría si supiera lo mío pero... necesito contárselo a alguien - estaba preocupado. Le sonreí aún más intentando transmitirle confianza - lo conoces, y creo que le gustas pero sé que no vas a decir nada y prefiero que esté con una chica como tú antes que con cualquier guarra... - ¿yo lo conocía? - Anna, me gusta Jake - y de golpe muchas cosas de aquella tarde/noche encajaron en mi cabeza.
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Better than revenge
Fiksi Remaja"- Jake, es que es muy difícil esconder mis sentimientos... - dije con voz pastelosa acercándome aún más a él. Noté por el rabillo del ojo que todos nos miraban. Cuando estaba a pocos centímetros de su boca paré en seco y cambié la cara y el tono...
