Capítulo 13: Poder

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Sarah Cooper

―¿Congelar cerebros?―vuelvo a preguntar―. ¿Congelar cerebros?

Alex asiente ligeramente apenado, yo no puedo evitar mirarlo incrédula.

―Lo lamento Alex, pero creo que te haz confundido ¡Yo no soy un Smothie!―exclamo.

―Es la única manera de explicar lo que le hiciste a Adelí―dice, y a pesar de mi desesperación, él parecía tan calmado como siempre―. Dijo que la hiciste sentir como si le estuvieras congelando la cabeza.

Gruño para mis adentros.

Maldita Mathews.

En ese momento, un recuerdo fugaz pasa por mi mente.

―¿Y qué me dices de su mano?― señalo―. Cuando la miré y ella se alejó, no dejaba de mirar su mano.

―Eso me lo explicó después, otra razón por la que creo estar en lo correcto sobre tu don―da un paso en mi direccion―. Dice que le enfriaste la mano.

Abro los ojos de par en par y doy media vuelta para soltar un grito desesperado. A decir verdad no había motivo para que estuviera tan molesta, es sólo que no toleraba la idea de que Adelí descubriera de qué trata mi don antes que yo, y mucho menos que tuviera razón. Si la pelirroja estaba en lo cierto y yo tenía la capacidad para congelar cerebros-Pésima descripción por cierto-, significaba que podía hacer daño a las personas. Y yo no quería herir a nadie, a penas podía controlar mis emociones.

Soy una selecta, lo que significa que sólo puedo consumir sangre humana. A este paso llegaré a convertirme en el próximo terror local.

―Sarah...―siento la mano de Alex sobre mi hombro, se supone que eso debería tranquilizarme, pero yo no quería estar calmada, quería asesinar a Adelí por ser tan odiosa―. Amor, estarás bien.

―Por supuesto que estaré bien― me vuelvo hacia él―. ¿Pero tú lo estarás?―frunce el ceño―. ¿Qué hay de todo aquel al que me acerque? ¿Estaran bien después de charlar conmigo, o es que les congelaré el cerebro antes?

Alex esboza una sonrisa.

―Sarah, no lastimarás a nadie― vuelve a decir, pero se notaba la burla en sus palabras.

No me molesta, prefiero divertirle a que me tema.

―¡Traté de asesinar a Adelí anoche! ―exclamo―. ¿Cómo justificas eso?

―Llevas sólo un par de semanas siendo vampiro, Sarah―ríe por lo bajo―. Es normal tener cierta sed de violencia.

Un gruñido sale de mi garganta y me cruzo de brazos resignada. ¿Cómo contradecirle a Alex Pearson?

Después de pensarlo un poco, una idea se asoma por mi cabeza.

―Tú no trataste de asesinar a Tobías―tengo que reprimir una sonrisa.

Alex arquea una ceja.

―¿Por qué querría asesinar a Tobías?―finge estar ofendido.

―¡Ay, por favor!―exclamo, elevando los brazos hacia el cielo.

Camino lejos de él hasta llegar a una de las rocas junto al lago, tomó asiento en una de ellas y arranco una flor del suelo, la examino por medio segundo antes de comenzar a romperla en trocitos diminutos.

―No voy a decir que no me tentaba hacerlo pero...―no tengo que voltear para saber que Alex ya se encontraba sentado a mi lado―. Tiene una enorme desventaja siendo un simple humano y yo inmortal, no soy un abusivo―una sonrisa automática tira de mis labios.

Demons| TC2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora