Capítulo 19: Elízabeth

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―¿Quién es ella?―las palabras habían salido de mi boca por sí solas.

Alex me mira, aún con el horror reflejado en sus ojos azules.

―Yo no lo sé―ni siquiera titubeó al responderme, lo había dicho con tanto temor y sinceridad que tuve que creerle.

Y eso sólo me preocupo más.

De repente el miedo era lo único que me mantenía alejada de la cama, aterrada mientras lo miraba. Y no estaba segura de a quien de los dos pertenecía todo ese miedo, pero ambos podíamos sentirlo.

―¿Desde cuando la ves?―le pregunto, dubitativa, pues no estaba segura de realmente querer saber aquella respuesta.

Él sacude la cabeza, y siento como trata de bloquear su mente, algo inútil ya que tengo acceso hasta los rincones más remotos de ella.

El terror aumenta al igual que el montón de preguntas que rebotan por las paredes de mi mente.

¿Quién es? ¿Y porque Alex está pensando en ella, por qué la está viendo?

¿Una amiga?, ¿Una exnovia quizas? Y si es así...¿Qué razones tiene Alex para estar pensando en otra chica?...¿Acaso ya no siente lo mismo por mí?...

No es momento de ponerte celosa Sarah...no es momento para los celos...

¿Cuando yo he sentido celos?

Tal vez ya no signifique lo mismo para él...tal vez ya no soy la misma Sarah de antes.

Por supuesto que no lo soy, esa Sarah murió.

No. No puedo perder a Alex...Él no puede dejarme. No ahora que más lo necesito.

―Sarah...no es lo que crees―susurra, pero yo estoy tan nublada por mis preguntas y mis más grandes temores, que apenas le doy crédito a aquellas palabras.

No...no puedo dejar que mis emociones nublen mi juicio. Se trata de Alex, él jamás me mentiría, no con algo así. Tengo que calmarme y encontrar una explicación razonable a esto...Debe haber una explicacion razonable.

―Alex...si hay algo que tienes que decirme...

―Yo...no sé quien es, te juro que jamás he visto a esa chica...de ser así yo te lo habría dicho...yo...no tengo idea de quien es esa chica...

Sería una mentira si dijera que aquello no hizo que se desvaneciera todo un peso de preocupaciones. Suelto un suspiro lleno de alivio y lentamente me acerco hacia él para sentarme en la cama, él no se mueve, como si temiera que fuera a hacerle algo.

Jamas lo había visto tan asustado.

Oh, mi pobre Alex...

―Sarah, no es lo que crees...

―Shhh―lo interrumpo―. Te creo.

―¿En serio?

Asiento con la cabeza.

Le veo tragar con dificultad, y veo como lentamente suelta la cabecera de la cama.

―No sé quien es.

―¿Hace cuanto que la ves?―le insisto.

―Ya te lo dije, jamás la había visto...no sé quien es.

―¿Quieres decir que hoy fue la primera vez que te ocurrió...eso?―le digo, no encontraba otra manera de nombrar a la situación, me costaba mucho decir en voz alta que Alex estaba pensando en otra chica que no fuera yo.

¿Estaba siendo egoísta?

Claro que no, Alex es mi novio. No tiene que haber ninguna otra chica ocupando su espacio mental, para eso existo yo, que literalmente habito en su mente las veinticuatro horas del día.

Demons| TC2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora