Me quedo inmóvil por lo que parecen ser horas, sin dejar de mirar el suelo de la mansión de los Pearson cubierto por una capa de hielo. Mi hielo. El cual había creado utilizando mi don.
Yo había hecho eso. Había salido hielo de mi pie. La vida debe estar jodiendome ahora mismo.
A pesar de los gritos de asombro y las llamadas en mi cabeza, no me muevo de mi lugar, el miedo era quien me mantenía así...petrificada. No quería moverme, no sabía lo que podía pasar si lo hacía...a quien podía hacer daño. Pero no pude evitar mirar cuando sentí que alguien se acercaba a la casa.
«¡Alex no!»
Gracias a Dios se detuvo antes de poner un pie en el hielo, casi pude ver como el hielo se extendía por todo su cuerpo y lo convertía en un duro cadáver congelado. Al igual que al vampiro que asesiné esta mañana.
No, no puedo dejar que algo así le pase a Alex, no podría cargar con la culpa de haberle hecho algún daño, no a mi Alex.
«¡Alex aléjate, vete!»
Le grito mentalmente, sin dejar de mirar sus pies a punto de tocar el suelo, no podía mirarle a los ojos sin sentirme como un monstruo, algo defectuoso y descontrolado, el peor error que se pudo haber cometido.
«Sarah...»
Cierro los ojos al escucharlo hablar en mi cabeza, su voz tan suave como la seda, tratando de aliviarme y contenerme como todo el tiempo. No puedo perder a esa voz.
«¡No, Alex vete por favor!...No quiero hacerte daño.»
«Pero Sarah...»
No importaba lo que hiciera o lo que costara. No podía perderlo.
―¡James!―dije en un grito ahogado.
Esquivo la dolorosa mirada de Alex y me encuentro con la de James, quien a diferencia de los demás no parece asustado sino asombrado. Eso me es suficiente para estar segura y en ese momento sé que él es justo la persona que necesito.
Así que, con muchísima dificultad, le pido aquello que jamás creí pedirle a una persona como James Black.
―Ayúdame.
Siento una punzada en la cabeza, un sentimiento frío y doloroso, pero no tuve que darle muchas vueltas para saber que aquel sentimiento no era mío, pero sí era causado por mí. Trato de evitar la mirada llena de dolor de Alex por mi rechazo, aun así, le veo hacerse a un lado para dejar pasar a un James demasiado confundido pero con su característica seguridad.
Cuando está en el umbral, le da otra mirada al suelo cubierto de hielo y luego a mí.
―Necesitas salir de ahí Sarah.
Cierro los ojos con fuerza, tratando de controlar el remolino de emociones que siento.
―No puedo...
―Sí puedes―me corta, con aquel tono demandante―. Pero debes calmarte, o de lo contrario nos congelarás a todos.
Abro los ojos, y lo miro aterrada.
―No, yo no quiero hacerles daño.
―Entonces tranquilízate―espeta.
Jadeo y tomo una bocanada de aire, tratando de apartar la imagen de aquel hombre congelado, la mirada llena de dolor de Alex y mi rostro convertido en el de un monstruo que asesina a las personas que ama.
―Tienes un don muy peligroso Sarah, con la capacidad de causar desastre―dice―. Eres extremadamente peligrosa.
Cierro los ojos de nuevo.
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Demons| TC2
Vampir"Vivir para morir...Y vivir estando muerto" ¡Segundo Libro de The Creatures! Es necesario leer el primero para entender este. #2 en Inmortales 27/octubre/2019 #70 en Vampiros 21/Abril/2018 #146 en Vampiros 3/Noviembre/2017 Esta historia me pertenece...
