Dolor.
Fue lo primero que sentí.
Después de aquellas horas de oscuridad, sólo pude sentir un dolor frío. Y entonces supe que todo había acabado.
Mi sufrimiento.
Tal vez el peor sufrimiento que jamás haya tenido, de las peores maneras combinadas, ninguna clase de dolor se asemejaba a esta.
Mi propio infierno.
Había estado allí, había vivido de nuevo, todo lo malo, mi sufrimiento y el de los demás.
Después de cada muerte que había pasado frente a mis ojos, un hombre encapuchado de azul atravesaba mi estómago con una estaca de madera diciendo siempre las mismas palabras...
Morirás como uno de ellos...
Después de eso, el destello rojo aparecía mientras yo me desplomaba en el suelo. Y entonces aparecía otra persona, las que más amaba venían hasta el final.
Ahora todo era negro de nuevo. Una minúscula parte de mí comenzaba a acostumbrarse a la oscuridad, a la nada. Mi mente...si es que ese era el lugar en donde me encontraba, repasaba cada uno de los acontecimientos de mi vida, todo en simples segundos.
Encerrada. Esa es la palabra perfecta para describir cómo me sentía, estaba enjaulada, atrapada en un lugar del que nunca podría escapar. Mi mente. En donde se acumulaban mis sentimientos más oscuros, intensificándose; odio, tristeza, perdida, dolor...Culpa. Este último se sentía como la estaca con la que me apuñalaba aquel sujeto encapuchado, lo último que veía era la imagen de un ser querido, muerto.
Su piel pálida y su cuerpo sin vida cayendo junto al mío. Sus ojos vacíos...Y los últimos que vi, fueron azules.
Después de aquel último destello rojo creí que todo había acabado, pero lo que vino enseguida fue al menos la mitad de doloroso.
Aquel silencio, poco a poco se convertía en murmullos, y aquellos murmullos se elevaban a gritos de agonía y desesperación, quemando mis oídos. ¡Estaban Sangrando!...Podía estar casi segura de ello, sin embargo, por alguna razón, aquella idea ahora se me hacía estúpida. Después vino el olfato, y no hablo de un olor pestilente, se trataba del fuego mismo entrando por mis fosas nasales, abrasándolas por completo. Mi cuerpo temblaba, y juraba, que podía sentirlo todo, dolor, sufrimiento, agonía, desesperación.
Y grité.
Pero nada salía de mí boca, como si se quedara atrapado en mi garganta.
Fue entonces cuando todo el peso en mi cuerpo se fue desvaneciendo hasta sentirse como una pequeña hoja flotante, los sonidos volvieron de un click, y aunque ya no eran igual de molestos aún tenían un volumen considerablemente alto. Podía escuchar los murmullos, cada sonido de cada sílaba, así como también podía aspirar el aroma de cada centímetro a mi alrededor.
Menta.
Sentí un revoloteo en ese instante. Y supe que algo no andaba bien.
«¿Crees que sea más rápida que todos nosotros?».
Una voz habló dentro de mi cabeza, y yo conocía aquella voz, algo de mi quería encontrarla, acercarme más a ella, la necesitaba más que a nada en el mundo. Pronto me di cuenta de que aquello no había estado sólo en mi cabeza, yo había escuchado esas palabras.
Algo comienza a cosquillear, al principio como una pequeña picazón en mi cuerpo, pero al extenderse en mi rostro, comenzó a saltar de un lado a otro. No se sentía tan mal, tal vez un poco molesto, como piquetes de ramas pequeñas.
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Demons| TC2
Vampiros"Vivir para morir...Y vivir estando muerto" ¡Segundo Libro de The Creatures! Es necesario leer el primero para entender este. #2 en Inmortales 27/octubre/2019 #70 en Vampiros 21/Abril/2018 #146 en Vampiros 3/Noviembre/2017 Esta historia me pertenece...
