2- Todo/nada estará bien

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Había pasado más de una semana desde el encuentro en la comisaría. Carla estaba buscando un prendedor para colocarse en su uniforme.
No podía creer que hoy retornaba al colegio después de todo lo acontecido.
Comenzó a recordar nuevamente lo que había pasado ese día:

***
Después de que la inspectora había salido de la sala de interrogación, su abogado entró a la sala y le dijo que él sería quien hablaría de ahora en adelante. Y la saco de ese lugar lo más rápido posible.

Carla lo siguió intrigada, al pasar entre los policías algunos la miraban, otros parecían un tanto enojados.

-Tú padre te espera en el coche- le dijo el abogado mientras una mujer que Carla recordaba del trabajo de su padre, la guiaba hacia la puerta de salida.

-¿Pero que pasará? ¿Me puedo ir así sin más?- le pregunto Carla cruzándose de brazos.

El abogado la miró con una sonrisa condescendiente y le dijo:

-Nosotros nos encargamos de todo, ahora debes ir a descansar- Al terminar de responder la inspectora lo llamo a una sala para que entrará.

Carla se quedó mirando unos segundo aquella sala, intentando imaginar qué clase de conversación estaban llevando a cabo y si acaso Polo estaba en alguno de esos interrogatorios.

Luego decidió salir a paso mesurado de aquel lugar. La mujer que la acompañaba se adelantó para abrirle la puerta del coche y ahí dentro estaba su padre, con la mirada fija al frente y un rictus que provocó que a Carla se le acelerara la respiración.

Estaba enfadado, liadisimo por lo sucedido, y no era para menos. Ella lo había expuesto. Los había expuesto a todos en su momento de debilidad y ahora debería pagar las consecuencias.

Dio un suspiro profundo y se subió al coche. Trató de parecer serena, pero no altiva, sino como la niña buena que seguía siempre todo lo que su padre le decía. La perfecta hija de papi que conseguía todo con una mirada y un par de pestañeadas. Sin embargo esta vez su padre ni la miró. Solo le hizo una seña al chofer que comenzó a manejar rumbo a la casa.

El silencio era ensordecedor, Carla lo miró un par de veces de reojo intentando iniciar una conversación que jamás salió de su cabeza. No se atrevía a hablar y Theo menos. Iba con la mirada fija al frente y el ceño fruncido.

Un par de kilómetros recorrieron sin cambiar de posición, ni un ruido se generó dentro del lugar hasta que el coche de pronto se detuvo a medio camino y el chofer salió de su asiento y encendió un cigarrillo.

Carla asustada un poco se volteó a enfrentar a su padre mirándolo con sospecha.

Theo se pasó la mano por su cara y lanzó un pequeño pero enfadado gruñido. Antes de devolverle una mirada dura y furiosa a su hija.

-Papá yo...- comenzó a decir Carla para defenderse.

-No digas nada- la detuvo inmediatamente con furia.

Carla se tragó todas las palabras que luchaban por salir. Sabía que su deber ahora era escuchar y de ahí decidir qué debía hacer.

-Solo te diré un par de cosas, cariño, y esta conversación no se volverá a repetir- la forma en que utilizó la palabra "cariño" la desconcertó un poco, porque si bien su actitud y tono eran de enfado, había cierta dulzura que no esperaba, o tal vez si, pero eso la desarmaba.

Nunca me has tenidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora