38- Acercándose

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Cuando Samuel llegó a clases aún se sentía abochornado por lo ocurrido, especialmente por la conversación que había tenido con su madre. Cuando se encontró con Carla supo que ella no se sentía mejor que él y eso que no sabía lo que había pasado en el desayuno.

-¿Ha sido muy terrible?- ella preguntó bajito cuando terminaron de saludarse.

-Ni te imaginas...- suspiró él sin querer revelarle mucho, ¿Cómo le decía lo de la caja que le había comprado?

-¿Qué te dijo?- preguntó intrigada.

Carla estaba segura que ya tenían a otra persona en contra. No dudaba que la madre de Samuel había solicitado no fuera más a su casa y eso la preocupaba.

-¿De verdad quieres saberlo?- quiso confirmar Samuel.

-No me quiere ver en su casa- aseguró Carla intentando no sonar tan afectada.

-Al contrario...- dijo él con sorpresa.

-¿Cómo dices?- preguntó Carla aún más sorprendida que Samuel.

-Pidió que te llevará un día a cenar o almorzar con ella- le indicó mientras Carla ponía expresión incrédula.

Ella no supo si eso era peor o mejor que haberla rechazado.

-¿Por qué quiere eso?- cuestionó sin entender las razones que habían tras esa invitación.

-Mi madre es una mujer educada, quiere conocerte- indicó Samuel sin afán de ofender, pero a Carla aquellas palabras le llegaron de otra manera.

Hasta en eso sus familias eran opuestos, sus padres jamás se atreverían a invitarlo a cenar. Y si lo hicieran sería para humillarlo, en cambio ahí tenía a Samuel con cara de buen chico defendiendo las intensiones de su madre, tal vez porque eran reales y solo quería conocerla. Pero a ella se le hacía difícil aceptar, especialmente después de que las únicas veces que se habían visto habían sido en situaciones complejas o comprometedoras.

-No creo que sea buena idea- murmuró Carla insegura de querer enfrentar una situación como esa. Sobretodo con el bochorno del día anterior tan reciente.

Samuel la miró ceñudo, a él tampoco se le hacía fácil imaginarse lo incómoda que sería aquella velada, pero le había comenzado a hacer ilusión dar esos pasos adelante en su relación.

-Por ahora es muy pronto- especificó Carla para darle a entender que no se negaba rotundamente, pero todo estaba muy reciente, prefería que corriera agua bajo el puente y se le olvidara un poco lo que había sucedido.

Se quedaron en silencio, Samuel apoyado en la mesa contigua. Carla tratando de que Samuel se enfocara en otra cosa y dejara de pensar en la cita que había propuesto su madre.

Polo no perdía gesto ni mirada que se daban ellos dos.

-¿Cuando dejarás de estar pendiente de ellos?- se quejó Cayetana.

-¿Qué dices amor?- preguntó Polo lo más dulce que podía.

-Los últimos días te los has pasado pendiente de ellos... ya ni me miras- mencionó Cayetana.

Ya le había echo el mismo comentario varías veces, pero parecía que Polo no la escuchaba.

-¿No te parece patético? El camarero parece perro faldero- se quejó prestándole un poco más de atención a su novia.

-Qué no me importan ellos. Solo me importas tú- indicó la chica abrazándolo y jugando con su cabello.

Polo sonrió y decidió ser más atento con ella. No le convenía que las cosas acabaran mal, a fin de cuentas ella lo estaba ayudando y mucho.

Nunca me has tenidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora