11- Temores

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Las horas críticas habían pasado y Ander poco a poco lograba salir de riesgo vital. Su cuerpo comenzaba a ganar un poco de fuerzas para seguir dando la batalla. Ya estaba más consciente de todo lo sucedido y de todo lo que vendría por delante.

Cuando vio a Omar entrar en su habitación con los ojos húmedos, se incorporó cómo pudo y le pidió que lo abrazara. Se fundieron en un abrazo profundo.

- Pelearemos juntos- le susurró Omar en el oído a Ander.

- No es justo que te amarres a mí así como estoy- le respondió como un lamento.

Omar lo recostó en la cama y lo miró seriamente.

- En estos momentos es cuando más estaré a tu lado...- le aseguró Omar.

Ander le sonrió como respuesta, no tenía dudas de que así sería. Omar estaría en cada paso del camino. Y con eso se sentía más seguro de dar la pelea.

- Lamento no haberte acompañado más, debí haberme dado cuenta que estabas mal, que no era solo tu forma de escape por todo lo ocurrido- se disculpó el árabe.

Llevaba 2 días de tormento por la salud de su novio, esos mismos días llevaba culpándose por no haber visto alguna señal que lo alertara. Había notado su palidez, su cansancio, sus malestares de cabeza, pero creía que era parte de la clásica resaca permanente que llevaba Ander. Era sabido por todos que se la pasaba en fiestas casi toda la semana. Jamás se imagino que había un monstruo que crecía en su interior.

- No pienses que es tu culpa. Era imposible saberlo. Quizás yo debí haber venido al médico antes, cuando empezaron a empeorar las jaquecas o cuando comenzó el sangrado- respondió Ander acongojado.

-¿Qué sangrado?- le cuestionó su novio entre sorprendido y enojado por esa información desconocida.

Ander recostó la cabeza y miró el techo de su habitación, sabía que se enojaría al saber que le había ocultado aquel dato. Pero ya no había nada que hacer. No lo había contado y ahora estaba en esa cama con un diagnóstico sombrío.

-No quise asustarlos. No le di importancia- le pudo responder Ander.

En esos momentos no quería regaños ni reproches. Solo quería descansar, y disfrutar de su compañía.

Omar lo entendió sin que Ander se lo dijera. Comprendía que ya no valía la pena cuestionar el por qué no le había contado de eso. Pero una sombra de duda se le instaló en el pecho. Era la segunda cosa importante que Ander le ocultaba y no entendía por qué.

-Tus amigos han venido a ver cómo sigues, han estado todos pendientes de ti- decidió cambiar de conversación. Lo que importaba ahora era que Ander se recuperara.

Ander solo se le vino una imagen a la cabeza. Con quien había estado en el momento del colapso.

-¿Carla? Ella me trajo ¿Cierto?- cuando formuló aquella pregunta miró nuevamente a Omar.

-Si, ella se la ha pasado aquí todo el fin de semana- le informó, mientras le acariciaba la mano.

-En algún momento me gustaría hablar con ella, ¿podrías ayudarme con eso?- le pidió en voz baja.

-Claro que si- le aseguró Omar- pero no solo ella ha venido. También vino a saber de ti: Lucrecia, Samuel, Rebeka, Nadia.... Guzmán- terminó diciendo, esperando ver la reacción de su enamorado al pronunciar el último nombre.

Sabía lo que le dolía haber perdido la amistad de él y creía que saber que Guzmán había estado preocupado de su salud podría ayudarlo.

Nunca me has tenidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora