Teo caminaba como si fuera el dueño de aquel lugar. Lo único que pensaba era en enterarse de todos los detalles que habían mandado a su hija al hospital. Había conversado con Azucena por teléfono, pero no había sido suficiente, aún no entendía cómo Polo había sido capaz de atacarla y la rabia que sentía se le salía por los poros.
Vio a lo lejos que estaba el profesor de Carla junto a algunos estudiantes. Se acercó junto a su esposa hasta ellos para interrogar al tutor y obtener las respuestas que necesitaba.
-¿Qué ha pasado con mi hija?- preguntó Teo sin siquiera saludar.
Más atrás la marquesa saludó con sutiliza y lejanía. Y a la única que le dió un gesto más amable fue a Lucrecia.
-Señor Rosón, sucedió un incidente en el bosque- indicó Pablo tratando de sonar seguro y no dejarse amedrentar frente a la figura imponente de ese hombre.
-¿Un incidente? Que hayamos tenido que cruzar el Atlántico porque Carla está internada ¿es un simple incidente?- cuestionó con dureza.
Todos se removían nerviosos, incluso Guzmán que no soportaba la presencia de su padrino pues sabía de la implicancia que había tenido en el encubrimiento de la muerte de Marina. Aún así se sentía incómodo por la reacción que tenía Teo y lo que podía venir al enterarse de todo.
-¿Dónde está Azucena?- exigió saber Beatriz Caleruega.
-Ha ido a dejar a algunos estudiantes a la estancia y ver cómo va el operativo de búsqueda- indicó Pablo con cierto nerviosismo.
-¡Perfecto! Una manga de ineptos- gruñó Teo.
-La habitación 205 es donde está Carla- indicó Pablo para que pudieran ver a su hija, mostrándole la puerta que estaba a unos cuantos metros.
-Estamos esperando al médico- respondió Teo de manera tajante.
Pablo entrecerró los ojos ante aquella respuesta. Esperaba que fueran directo a ver a Carla, pues si bien parecían enfadados, poco dejaban ver la preocupación que podían sentir.
A los minutos apareció el médico que había atendido a Carla y los tres se alejaron del grupo.
Todos estaban atentos aunque trataban de no hacerlo notar y no pasó desapercibido como la expresión de Teo se endureció aún más y Beatriz se tapaba la boca en un gesto de incredulidad a lo que escuchaba.
Estuvieron hablando varios minutos más, aunque ninguno lograba escuchar lo que decían. Teo parecía que daba órdenes y explicaciones y el médico, que había sido tan severo con Samuel, se mostraba complaciente y sumiso.
De pronto cuando se estaba dando por finalizada la conversación Samuel salió de la habitación de Carla para pedirle a Lucrecia que entrara a ver a su amiga ya que la rubia necesitaba hablar con ella. Pero no alcanzó a hablarle pues se dió cuenta de quienes se estaban dirigiendo hacia su lado.
Se quedó quieto sin saber cómo reaccionar, ya que los únicos encuentros que había tenido con el padre de Carla habían sido bastante desafortunados. Y la mirada taladrante de Teo Rosón lo dejó aún más impávido.
Ni siquiera logró saludarlos, cuando Teo ya estaba muy cerca de él con actitud amenazadora.
-Te quiero lejos de mi hija, ¿has entendido?- le exigió el padre de la chica.
Guzmán y Pablo se colocaban alertas ante ese acercamiento, el docente para detener algún conflicto y Guzmán para defender a su amigo.
-No me puede alejar de ella- le hizo saber Samuel sin dejarse amedrentar.
ESTÁS LEYENDO
Nunca me has tenido
FanfictionSamuel y Carla jugaron con fuego. Él para descubrir la verdad, ella para mantenerlo alejado de esta. Pero ¿qué pasa cuando se traspasa la línea de juego y se transforma en algo más? ¿Qué pasa cuando la traición y el dolor te aleja de quien quieres...
