62- ¿Dónde ir?

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Al día siguiente Samuel se despertó temprano, pues había logrado conciliar el sueño solo a ratos, así que antes de que sonara el despertador ya estaba alistándose para comenzar aquel día.

Preparó el desayuno a su mamá que aún dormía, y se sentó a pensar que haría aquel día. La opción de ir hospital por hospital no se le hacía descabellada, pero le ocuparía mucho tiempo, y eso significaba que tendría que faltar al colegio.

Estaba revisando la lista de lugares a los cuales  tendría que ir cuando se sintió observado. Levantó la vista y vio a su madre que lo miraba preocupada.

-¿Cómo te fue en el viaje?- le preguntó ella acercándose a servirse una taza de café.

Samuel iba a contestarle que bien. Era la única forma de no revelarle información y aunque no le gustaba mentirle a su madre, sabía que debía hacerlo.

-Y no me mientas, que sé cuando algo te pasa y lo sospeché desde que llamaste ayer, y ahora que te veo no me queda ninguna duda de que algo pasó- le aclaró haciendo que Samuel se callara la palabra que estaba apunto de pronunciar.

-No te preocupes mamá- intentó decirle Samuel  para no darle más vueltas al asunto.

-Cuando a un hijo le pasa algo una madre lo sabe- le dijo tomándole el rostro, lo miró a los ojos y percibió una pena más profunda de lo que había imaginado.

Lo abrazó inmediatamente para darle alivio.

-A veces cuando se comparten los problemas pesan menos en el alma- le dijo ella sin soltarlo aún.

Samuel se sintió como un niño pequeño y no pudo contener más todo lo que sentía. Le relató lo ocurrido la noche del sábado con pesar y tristeza, también con enojo y decepción mientras Pilar lo miraba anonadada por todo lo que había vivido su hijo y ella no había estado ahí para apoyarlo.

-Debiste llamarme- le murmuró ella acongojada.

-No podías hacer nada, ademas estábamos lejos- trató de tranquilizarla.

-¿Cómo está ella?- preguntó Pilar, imaginándose a la rubia, que con suerte había visto un par de veces, pero que como mujer podía llegar a comprender lo que sentía por lo ocurrido.

-Desde ayer a media tarde que no sé nada de ella. Sus padres no me quieren cerca- le dijo entristecido.

-Debes entenderlos- mencionó Pilar para asombro de Samuel.

-¿Pero que dices ma? ¿los estás defendiendo?- reclamó él.

-Es su hija. Samuel fuiste poco cuidadoso con ella- le trató de aclarar.

Ya que si bien apoyaba a su hijo tampoco avalaba el descuido que habían tenido.

-No es por eso, no me quieren porque no pertenezco a su círculo- le mencionó Samuel enfadado.

-Si es así, que les den por culo- le dijo Pilar con orgullo.

Samuel sonrió ante el exabrupto de su madre.

-Nadie es mejor que tú- concluyó ella tomándole los mofletes.

-¡Mamá!- se quejó él liberándose de su agarre.

Nunca me has tenidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora