34- Repercusiones

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Polo llevaba en el lavabo de hombres desde que había visto aquella fotografía. Había tenido el impulso de romper el móvil, pero se contuvo y observó la foto detenidamente varias veces.

No podía creer que le había mentido. Carla le había asegurado que no estaba liada con el camarero, a pesar de sus sospechas, y le había creído, como siempre terminaba siendo manipulado y burlado por ella.

Estaba furioso, quería ir a buscarla y enfrentarla, reclamarle a la cara por qué le hacía eso a él. Sin embargo algo de su sentido común le gritaba que no y lo detenía a hacerlo.

Se tomó un par de patillas antes de seguir escalando en la ansiedad y se lavó la cara. Necesitaba pensar claramente.

-Ya verás Carla. Esta vez me las vas a pagar- mencionó Polo hablándole al espejo.

Ya estaba harto de ser menospreciado y burlado por Carla, esta vez él actuaría con la cabeza fría como ella misma le había enseñado y la haría pagar caro todo aquello. Tarde o temprano Polo se vengaría.

-.-.-

Cuando Samuel volvió a ingresar a la siguiente clase sintió la mirada de todos hacia él. Se sentó al lado de Rebeka como siempre lo hacía pero ella pareció disconforme e hizo un sonido reprobatorio.

Samuel quería golpearse la cabeza contra el banco, o no haberse levantado aquella mañana. Pero sobretodo estaba preocupado por Carla y su reacción.

Vió como Polo llegaba atrasado y que ni siquiera fue capaz de responderle al profesor cuando le hizo una pregunta, solo se dedicó a darle una mirada de intenso odio a Samuel mientras se ubicaba en su puesto.

Guzmán era otro que estaba cabreado, ni siquiera le había mirado una vez desde que había entrado a la sala. Ahora comenzaba a entender la reacción de Carla, estaban en el ojo del huracán. Todos se sentían con el derecho a opinar y creían tener la facultad moral de juzgarlos. Estaba harto de todo aquello.

Cuando el profesor se despidió de la clase, Samuel no lo pensó dos veces, se levantó de pronto y enfrentó a todos sus compañeros, mirando especialmente a aquellos que consideraba sus amigos. Otros chicos del salón aún compartían la fotografía en sus redes sociales.

-Veo que se han entretenido con la imagen del día, pues disfrútenla- dijo atrayendo la atención de todos, pero nadie parecía querer interrumpirlo u opinar.

-Y antes de que alguien se atreva a decir una sola cosa o siquiera a pensar en algo déjenme decirles: métanse en su puta vida. Que nadie en este salón tiene el derecho a recriminar o juzgar algo que ni siquiera saben de qué va- indicó con voz tranquila pero que demostraba el enojo que sentía.

Y antes de que alguno reaccionara salió disparado del salón. Iba a medio camino ofuscado cuando se topó frente a frente con Carla que volvía de su abrupta salida.

Los pasillos se llenaban de estudiantes que salían a descansar y a prepararse para la siguiente clase. Ellos estaban uno frente al otro a medio pasillo mirándose, Carla más calmada, Samuel muy expectante.

Varios de sus amigos veían la escena mientras salían del salón. Ninguno se atrevió a acercarse a seguir reprochando algo.

-¿Ya estás mejor?- preguntó Samuel para confirmar que ella lo estuviera.

-Si.... lamento como reaccioné contigo, no te lo merecías- se disculpó Carla en voz baja.

Aunque estaban enfocados el uno con el otro, no podían evitar darse cuenta de que estaban siendo observados por muchos para ver qué hacían o que decían. La incomodidad se estaba haciendo latente.

Nunca me has tenidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora