70- Despertares

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El domingo de madrugada Polo volvió a abrir los ojos. Cuando lo hizo estaba un poco más consciente de su cuerpo y de su mente, pero aún así no lograba comprender dónde estaba. Se sentía extraño, fuera de sí, trató de mover la cabeza, pero no podía, intentó hablar, pero algo en su boca se lo impedía y aquella sensación lo hizo comenzar a desesperarse.

El sonido de las máquinas comenzó a alertar de su estado alterado. Rápidamente ingresaron un par de enfermeras que empezaron a revisarlo y monitorearlo. Él solo quería moverse, decir algo y que le explicaran por qué estaba ahí.

Un médico le comenzó a retirar el tubo que tenía en su boca y que le había ayudado a respirar en aquellos días tan críticos de su salud. Sintió un malestar tremendo sin embargo al sentirse libre por fin logró respirar profundo y calmarse lentamente.

Escuchaba al personal médico hablar de su estado, pero él solo trataba de encontrar su voz, mirando para todos lados hasta ver un rostro familiar.

¿Qué le había pasado?
¿Dónde estaban sus madres?
¿En qué lugar se encontraba...?

-Enhorabuena muchacho, has dado la pelea- lo felicitó un médico con una sonrisa.

-No trates de hablar aún, deja que tu garganta descanse un poco- le recomendó una enfermera mientras le acomodaba un par de cables que seguían conectados a su cuerpo.

Intentaba con todas sus fuerzas darse una explicación de que le había ocurrido cuando escuchó la voz de una de sus madres gimiendo su nombre, mientras se acercaba a su lado.

-Oh Polo, mi niño- decía Begoña repetidamente al verlo despierto y sin el respirador.

Polo miró a su madre e intentó sonreírle, aunque sentía su cuerpo entumecido y difícil de controlar.

Abrió la boca para intentar preguntarle qué le había pasado, pero un ardor en su garganta le imposibilitó pronunciar palabra. Pero la mujer que le acariciaba el cabello y lo miraba con ojos llorosos entendió su gesto.

-Shhh.... no digas nada... tuviste un accidente- le explicó cómo si fuera un niño pequeño.

Aquella palabra activó un flashback en su memoria. Recordó un bosque y luego una imagen de él subiéndose a un autobús. La palabra excursión alumbró su memoria destapando algunos recuerdos de la llegada, pero aún así tenía borroso gran parte de lo que había ocurrido.

Nuevamente trató de pedirle que le dijera que accidente había tenido, aunque esta vez para evitarse el dolor sólo movió un poco los labios.

-Te atropellaron- le siguió diciendo mientras se limpiaba un par de lágrimas que se escaparon de la emoción de tenerlo despierto.

-Pero estarás bien... ya lo peor ha pasado- lo tranquilizó al notarlo un poco inquieto.

Pero no era eso lo que lo inquietaba, cuando le informó cómo había terminado ahí, más imágenes aparecieron en su cabeza, se recordó caminando por el bosque, recordó la lluvia, la oscuridad, el frío y la angustia, rememoró cuando escuchó la bocina de aquel coche que iba directo hacia él y sin poder hacer nada para evitarlo. Estaba agitado y también lloraba en silencio. Sentía que estaba reviviendo lo ocurrido aquel día y le dolía todo, pero más que el cuerpo le dolía por dentro, le dolía el alma.

Nunca me has tenidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora