33- Fotografía

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Carla y Samuel habían disfrutado bastante la obra, pero especialmente el haber estado en compañia del otro. Al salir se tomaron nuevamente de la mano y se pusieron a caminar calle abajo, disfrutando de la experiencia de estar en la vía pública. Samuel le hacía bromas a Carla y esta fingía molestarse para luego terminar riendo.

En una esquina se detuvieron a esperar el semáforo y no pudieron evitar volver a besarse. Nunca tenían suficiente el uno del otro.

-¿Por qué no vamos a mi casa?- invitó Samuel queriendo seguir con más que besos. Haber compartido esa salida lo había dejado feliz y encendido.

-Sabes que mi papá esta muy quisquilloso con mi horario de llegada... pero dentro de poco se le olvidará- le dijo Carla deseando haber aceptado, pero sin querer arriesgarse a tanto.

-¿Y si voy más tarde a la tuya?- le sugirió ansioso.

-Pero miren quién esta deseoso- lo molestó Carla haciéndole un cariño en el torso.

-Nunca tengo suficiente de ti- le declaró Samuel volviendo a besarla, provocando que perdieran la oportunidad de cruzar la calle.

-Sabes que siempre puedes ir, mientras no empieces a quedarte dormido para ir a clases- le indicó Carla, porque se estaba preocupando de que Samuel había comenzado a llegar tarde al colegio.

-Entonces espérame despierta- le susurró mientras llamaban a un taxi para que Carla retornara a su casa.

A la mañana siguiente Samuel volvió a quedarse dormido. Cuando su madre le golpeó la puerta insistentemente para terminar abriéndola lo quedó mirando reprobatoriamente.

-No sé que te está pasando, pero ya es la cuarta vez que te quedas dormido. Harás que te expulsen- lo regaño.

-¡Joder ma!- se levantó presuroso sabiendo que ya casi no le daba el tiempo para nada más que correr, y aún así llegaría tarde. Había llegado muy tarde a casa y los viajes ida y vuelta en bicicleta estaban agotándolo aún más.

-.-.-

Cayetana estaba en el aula mirando como Polo trataba de terminar unos ejercicios de su clase de matemática. Estaba sentada sobre la mesa sin poder borrar la sonrisa de la cara, se sentía como en día de reyes, tenía una sorpresa que estaba ansiosa de compartir, pero necesitaba que los protagonistas llegaran para que ella pudiera ver el espectáculo en primera fila.

Carla llegó conversando con Lucrecia, ninguna de las dos se dió el tiempo de saludarla. Es más, parecían ignorarla y eso solo avivó la ganas de Cayetana de develar el secreto.

Cuando el profesor de literatura comenzó su clase Samuel seguía sin aparecer. Carla miró su puesto vacío un par de veces y suspiró resignada. Estaba segura que la visita nocturna de Samuel había sido la culpable.

Media hora después Samuel golpeaba la puerta y pedía permiso para ingresar.

-Chaval es la última vez- le recordó el profesor.

Samuel se sentó al lado de Guzmán ya que Nadia estaba con Rebeka.

-Tarde de nuevo ¿mucho trabajo?- le preguntó Guzmán bajito para no ser escuchado por el docente.

Samuel hizo un gesto culpable e intentó enfocarse en su libro, sintiendo la mirada de Carla sobre él.

-Menos mal no tienes novia. Si no estarías demacrado- lo comenzó a molestar el rubio.

Samu fingió una risa natural, sin atreverse a mirarlo a la cara.

La clase concluyó pronto y todos comenzaron a salir al pasillo. Carla salió hablando con Ander por teléfono. El joven no se había sentido bien los últimos días y había tenido que quedarse en casa descansando.

Nunca me has tenidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora