Cuando Carla llegó a la puerta de su casa no podía creer que estaba ahí para volver. Le había pedido a Samuel que la dejara en la entrada, pues no quería demorarlo más, ya era bastante tarde y al otro día tenían clases y con semana de exámenes para hacerla más difícil.
Se habían pasado el día haciendo hora para no llegar a sus hogares. Ella no quería enfrentar a su padres y él no quería hacer lo mismo con su hermano. Sentían como si hubieran estado en una inesperada luna de miel y esta se había acabado de golpe cayendo duramente a la realidad.
Lo vió partir cabizbajo a pesar del beso apasionado que se habían dado para despedirse. Ambos sentían que volver a dormir solos, a kilómetros de distancia uno del otro sería algo muy difícil de soportar.
Tocó el timbre para hacer saber su llegada y cuando la puerta fue abierta por Teo, él quedó pasmado sin creer lo que sus ojos veían.
-¿Carla?- preguntó con claro desconcierto.
-Me dijiste que podía volver... aquí estoy- mencionó ella con cierta incomodidad, mientras se mordía nerviosa el labio inferior.
La alegría y regocijo que sintió Teo no se pudo esconder de su rostro. Sonrió ampliamente y se corrió a un lado para dejarla pasar. La hija pródiga volvía a casa.
Carla entró con calma como si sopesara cada paso que daba. Entrar ahí significaba muchas cosas, volver a su rutina normal, retomar su rol y su posición, y creía que todo eso la iba a angustiar más de lo que realmente lo estaba haciendo. A cada paso que daba una calidez extraña surgía en su interior, aminorando la incertidumbre del futuro incierto que tenía por delante.
-Bienvenida- le dijo Teo al cerrar la puerta.
Beatriz venía bajando las escaleras hablando por teléfono cuando vio a su hija en el recibidor. Pidió que la esperaran al otro lado de la línea y aceleró el paso para quedar cerca de ella.
-¿Has vuelto?- le preguntó intercambiando miradas con Teo.
-Que os quede claro que Samuel y yo seguiremos juntos- respondió Carla a modo de saludo, no quería que se les olvidara ese importante detalle.
Ambos se volvieron a mirar y asintieron. No era el momento de discutir, que ya estuviera ahí significaba un gran paso para volver a la normalidad y a los planes que tenían para ella. Beatriz le sonrió a su hija para hacerle saber que estaba feliz con su retorno y continuó la llamada telefónica desapareciendo en la sala.
-¿Quieres que pida que te sirvan algo de comer?- preguntó Teo a su hija que aún estaba detenida en medio del recibidor sin moverse.
-No, gracias, ya cené con Samuel... - respondió ella acercándose a la escalera, lo único que deseaba era darse un baño y acostarse.
-¿Quieres conversar?- volvió a preguntar Teo.
Carla se dio vuelta para mirar a su padre al pie de la escalera. Realmente parecía alegre y tranquilo con su llegada, sin embargo no tenía ganas de hablar aún con él. Ya había sido un día de emociones con la discusión de la mañana con Nano y no se sentía con ánimos de seguir en lo mismo.
-Ahora no, realmente estoy muy cansada y me gustaría ir a descansar- le respondió tratando de sonar calmada y no a la defensiva.
-Entiendo.... - respondió Teo sin dejar que se notara la decepción en su voz.
Carla se aproximaba a subir, chequeo su móvil para ver si Samuel le había escrito, aunque sabía que era casi imposible, aún no debía llegar a su casa y cuando lo hiciera lo más probable es que tuviera una tensa conversación. Lo único que esperaba era que Pilar ya hubiera llegado para mediar entre los dos hermanos y que él le escribiera tan pronto como fuera posible para hacerle saber que estaba bien.
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Nunca me has tenido
FanfictionSamuel y Carla jugaron con fuego. Él para descubrir la verdad, ella para mantenerlo alejado de esta. Pero ¿qué pasa cuando se traspasa la línea de juego y se transforma en algo más? ¿Qué pasa cuando la traición y el dolor te aleja de quien quieres...
