17- Macarrones

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Luego de aquella visita Carla creía que ir a casa de Samuel era la peor idea que podría tener.

Se sentía acorralada y poniendo en peligro a alguien que no se lo merecía. Samuel y su familia habían sufrido demasiado.

Se buscaría una excusa para inventarle, o tal vez no, y así Samuel se decepcionaría y dejaría de buscarla.

Intentó decidirse que hacer para pasar el tiempo y no pensar en él: podría leer un libro y quedarse en casa, o tal vez podría volver a aquel bar donde había ido tantas veces con Ander, incluso podría llamar a Lucrecia y salir de fiesta un rato.

Aquella ultima opción parecía la mejor, por lo que tomó su móvil y se dispuso a escribirle, cuando un mensaje apareció en su pantalla:

"Ya estoy preparando los macarrones más deliciosos que hayas probado"

Al ver aquel mensaje de Samuel no pudo evitar sonreír. Ese chico era de otro planeta.

¿Por qué no podían hacer algo normal como cualquier par de adolescentes? Se quejó Carla con ganas de gritar.

Volvió a leer el mensaje 3 veces, pero ya había decidido no responderle.

Se fue a su armario y buscó lo más adecuado para salir, se preparó rápidamente y bajó a la sala donde su madre leía una revista. Le avisó que saldría un rato y se fue sin dar más explicaciones. Tampoco Beatriz le había pedido más detalles, ya estaba acostumbrada a las salidas de su hija.

Pidió un coche y se fue rumbo al bar al que creía que no volvería a pisar en su vida. Al acercarse a la barra el encargado la reconoció enseguida y le sirvió una copa incluso antes de que ella la pidiera.

Sola en aquel lugar, bebiendo aquel extraño brebaje que ya le resultaba muy familiar, sintió nostalgia por Ander. Deseo tenerlo al lado y sentir su apoyo silencioso. Con él jamás necesitaba palabras, solo se acompañaban, sin embargo él en ese instante se encontraba en el hospital intentando luchar por su vida y ella estaba ahí miserablemente sola.

Un nuevo mensaje de Samuel encendió la pantalla de su móvil.

-¿vienes?- preguntaba, pero Carla desestimó responderle otra vez.

-¿Bailamos?- le dijo un chico ubicándose a su lado.

Carla se colocó a la defensiva, pero rápidamente pensó que podía ser una buena oportunidad para olvidarse de todo. Acercó su cuerpo al de él y comenzó a moverse al ritmo de la música. Ni siquiera lo observó detenidamente, no le importaba su rostro, su nombre, su historia. Solo quería ocuparlo para pasar el rato.

El chico agarró rápidamente confianza y la acercó aún más tomándola de la cintura. Buscó su rostro e intentó besarla. Cuando Carla vió sus intenciones, una mueca de desagrado se formó en su rostro. No podía, no quería, no deseaba estar ahí, no con ese extraño, ni con esa música, menos besarlo.

Su cuerpo reaccionó con un rechazo inmediato y se dio cuenta del tremendo error que estaba cometiendo y de lo mal que se sentía al estar haciendo eso.

Lo alejó con un suave empujón y sin siquiera despedirse o disculparse salió casi corriendo de aquel lugar.

-.-

Samuel estaba confundido, no sabía si sentirse dolido o preocupado. Le había mandado mensajes a Carla pero no había recibido ninguna respuesta.

No se atrevía a llamarla. Se quedó sentado frente al televisor cambiando canales sin parar, revisando su móvil constantemente, esperando algo que no iba a llegar.

Nunca me has tenidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora