El verano ya estaba en todo su esplendor, y aquel paso de los días había permitido que Carla estuviera totalmente recuperada del disparo, aunque aún sentía algo dolor de vez en cuando, pero le habían explicado que venía de sus recuerdos, un dolor que tardaría mucho más en sanar que la herida de su piel.
Carla se bajó del coche y se quedó mirando la entrada del edificio de Samuel, había aplazado aquella invitación a cenar demasiadas veces y no podía seguir haciéndole aquel desaire a Pilar. Después de la graduación había sido ella misma quien se había acercado a pedirle que fuera a su casa y por fin había encontrado el valor de enfrentar a Nano.
Cuando tocó el timbre y Samuel apareció tras la puerta, como siempre todos sus temores se disiparon, esa sonrisa de medio lado que le dio mientras se apoyaba en el marco de la entrada para mirarla de pies a cabeza la hizo estremecerse.
-Has venido- susurró alegre de verla finalmente ahí.
-Se lo prometí a tu madre- le recordó Carla avanzando un paso.
Samuel no esperó más y la atrajo a sus labios desde la nuca. Fue un beso breve pero intenso, desde que se habían confesado su amor todo lo hacían como si fuera la última vez.
-¿Cómo te fue en la terapia?- le preguntó luego de separarse, pero no mucho, solo lo justo y necesario para poder respirar ya que se quedaron muy juntos sintiendo la esencia del otro unos segundos más.
-Ya sabes lo que pienso, pero debo seguir- le respondió Carla haciendo un mohín de disgusto.
-Tú misma decidiste que debías empezar una- le recordó él.
Carla después de todo lo vivido, y con el apoyo necesario, había optado por seguir una terapia, alguien que le ayudara a sacar los fantasmas que aún la seguían, considerando para esa decisión el consejo de la comisario. Sin duda para poder encontrar paz debía extirpar la culpa y el dolor de lo vivido. Aunque una vez comenzado aquel camino se había dado cuenta de lo difícil que se le hacía hablar y exponer todas sus emociones frente a un extraño, pero ahí estaba Samuel para hacerla perseverar y no dejarla que se rindiera antes de tiempo.
Carla iba a hablar, pero no pudo rebatirle a Samuel pues Pilar se había dado cuenta que había llegado y ya estaba acercándose a la puerta para saludarla.
-Bienvenida otra vez. No sabes la ilusión que me hacía que vinieras- le dijo dándole un abrazo e invitándola a pasar.
-Lamento no haber venido antes- se excusó Carla apenada.
-¡Que va! Tenias que recuperarte bien- le dijo la mujer llevándola al sofá para sentarla.
Carla miró hacia todos lados, pero no había señal de Nano y supuso que no estaría con ellos en la cena, lo que significó algo de alivio, pero también un poco de inconformidad al darse cuenta que las cosas entre ellos no se arreglarían jamás.
Pilar se desarmó en atenciones a la rubia que trataba en vano de ayudar y de decirle que estaba bien. Samuel se encogía de hombros divertido cada vez que Carla le pedía apoyo con la mirada, sin embargo él estaba encantado con la relación entre su madre y su novia y le gustaba verlas interactuar.
Cuando estaban listos para sentarse a la mesa, la llegada de Nano hizo que todos se pusieran alerta.
-Llegue a tiempo ¿No?- dijo Nano saludando a su madre y hermano para luego mirar a Carla.
Carla sintió la tensión crecer en ese momento, tanto Pilar como Samuel estaban observando en caso de que se presentara alguna situación incómoda aunque Nano ya había sido advertido de su presencia aquel día.
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Nunca me has tenido
FanfictionSamuel y Carla jugaron con fuego. Él para descubrir la verdad, ella para mantenerlo alejado de esta. Pero ¿qué pasa cuando se traspasa la línea de juego y se transforma en algo más? ¿Qué pasa cuando la traición y el dolor te aleja de quien quieres...
