Aquel día soleado y cálido Samuel se levantó con una mezcla de emociones, terminar el colegio era una sensación de orgullo y satisfacción por la meta cumplida, pero a la vez ya comenzaba a sentir cierta nostalgia de los buenos momentos vividos.
A pesar de todos los problemas que había tenido ahí, la muerte de Marina, la detención de su hermano, los malos tratos iniciales, hoy podía decir que se llevaba más cosas buenas que malas de Las Encinas, por un lado había encontrado grandes amigos como Nadia, Guzmán, Ander y Rebeka, y por otro, y muy importante para él, es que había conocido el amor, un amor complejo, un poco prohibido y aunque aún las cosas no estaban resueltas del todo, si tenía la confianza que era recíproco, intenso, apasionado y que lo hacía feliz. A pesar de todos los problemas, Carla lo hacía feliz.
Estaba desayunando ensimismado, perdido en los recuerdos, cuando la voz de su hermano lo despertó.
-Quita la cara de perrito enamorado- le dijo Nano dándole un golpe en la espalda.
-¿Qué haces?- se quejó Samuel que casi volteó el zumo en la mesa.
-Llevabas mirando la nada por más de 5 minutos... llegarás tarde al colegio- le dijo su hermano con una sonrisa burlona.
-Que tengo que ir en la tarde- le respondió él.
-¿Haciendo pellas en tu última semana?- siguió molestándolo Nano.
Si bien las cosas seguían tensas, cada día lograban un poco más de normalidad en la relación, mientras no se tocara el tema del noviazgo de Samuel todo fluía mejor.
-Hoy es el ensayo para la graduación del viernes- le informó Samuel.
-No puedo creer que mi hermanito se esta haciendo mayor- indicó Nano con orgullo en su voz.
Samuel le regaló una sonrisa mientras veía a su hermano sentarse frente a él para desayunar.
-No vais a creer lo que acaba de suceder- apareció diciendo Pilar emocionada desde su habitación.
-¿Nos hemos ganado la lotería?- respondió Nano con esa risa traviesa que lo caracterizaba.
-Me han llamado de mi trabajo. Quieren que vuelva esta misma tarde y con un pequeño aumento del salario- respondió con una sonrisa de alivio que contagió a sus hijos.
-¿Pero segura que quieres volver?- preguntó Samuel.
-Claro que si, además Samuel, es mi deber preocuparme de esta familia- le dijo acariciándole el cabello a su hijo.
-Enhorabuena- la felicitó Samuel alegre de que su madre por fin pudiera retomar lo que tanto le gustaba. Estar desempleada la había tenido bastante desanimada.
-Mañana haré una cena especial para celebrar, no solo porque he vuelto al trabajo sino que tú te graduarás. Dile a Carla que venga a cenar con nosotros- mencionó Pilar con convicción hablándole directamente a Samuel para hacerle entender que ella esperaba ansiosa poder ver de nuevo a la chica.
Nano no pudo evitar colocar una expresión de malestar que no pasó desapercibida para Pilar y su hijo menor.
-Y tú Nano estarás aquí cenando con nosotros y te comportaras como un hombre y no como un crío- le advirtió la mujer con expresión seria y segura.
Nano bufó, pero no reclamó. Su madre parecía encantada con la marquecita y ya le había advertido que mientras ella estuviera presente no quería malos tratos ni nada que la hiciera sentir incómoda. Eso lo molestaba profundamente, lo único que deseaba era que esa farsa se terminara lo antes posible y para eso él debía encontrar las pruebas que incriminarán a Polo y la complicidad de ella quedaría demostrada ante la justicia.
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Nunca me has tenido
أدب الهواةSamuel y Carla jugaron con fuego. Él para descubrir la verdad, ella para mantenerlo alejado de esta. Pero ¿qué pasa cuando se traspasa la línea de juego y se transforma en algo más? ¿Qué pasa cuando la traición y el dolor te aleja de quien quieres...
