Cuando llegó el lunes Carla se despertó con una nueva energía. Se había levantado con tiempo y aquella sombría aura que la había envuelto desde los acontecimientos de la piscina se había disipado hasta casi desaparecer.
Al mirarse en el espejo no pudo evitar sonreír mientras realizaba su rutina de cada mañana: ya se había aplicado una máscara de hidratación, se había tomado la píldora que llevaba consumiendo cada día desde que tenia 14 años y la cual no estaba dispuesta a olvidar para evitar cualquier susto innecesario. Y se estaba terminando de maquillar cuidadosamente, cuando la voz de su padre la desconcentró.
-Hay tortitas de desayuno- le indicó Teo a modo de saludo mientras la miraba desde la entrada.
-Lo siento, ya bajaré, aunque no sé si tenga tiempo- respondió Carla a modo de disculpa sin dejar de aplicarse brillo labial.
Un rictus de seriedad cruzó el rostro de su padre.
-Me iré de viaje un par de días- mencionó sin dejar de mirarla.
Carla sonrió para suavizarlo.
-Que tengas un buen viaje- le deseo como lo hacía cada vez que él salía.
-Sabes que nunca he sido un padre controlador en las cosas qué haces- le recordó Teo haciendo énfasis en cada palabra que pronunciaba.
Carla lo miró copiando su expresión de seriedad. Quería saber a dónde llevaba su padre aquella conversación matutina.
-Siempre has tenido libertad para moverte y salir con tus amigos, llegar a la hora que quieras- siguió en su discurso.
-¿A dónde quieres llegar con esta conversación?- interrumpió Carla para hacerlo llegar al punto.
-Supongo que ayer volviste a quedarte en casa de Lucrecia ¿verdad?- preguntó retóricamente su padre.
-Le dije a mamá que saldría- se excusó Carla rápidamente.
-Lo sé, ella me informó. Lamentable que ayer haya tenido un día de reuniones, ya sabes cómo son los negocios, no conocen fin de semana. Me hubiera gustado haber charlado esto contigo con más calma, pero lo haremos cuando vuelva- siguió diciendo sin dejarla que lo interrupiera.
-¿Sobre qué?- quiso saber Carla. La incertidumbre de aquella futura conversación apartó toda buena energía con la que había despertado.
-Horarios, límites y salidas- le informó escuetamente su padre.
-¿De qué hablas?-murmuró Carla aún más desconcertada.
-Ya lo hablaremos, lo importante es que entiendas que solo queremos cuidarte cariño- dijo Teo con voz cariñosa, mientras se acercaba a depositarle un beso en la cabeza a su hija.
-Papá....- intentó llamarlo pero él ya iba saliendo a buscar su maleta.
-.-.-.
Samuel se despertó con una tremenda sonrisa y buen humor que incluso sorprendió a su madre. Al llegar al colegio intentó parecer más normal y recordó que debía hacer como si nada hubiera pasado, que la noche del sábado no había tenido la mejor noche de su vida.
-¿Estás bien? Joder tío parece que la ostia que te dieron el viernes te ha dejado tarado- le dijo Rebeka que lo había saludado, pero Samuel parecía en otro mundo.
-Lo siento, estaba pensando en algo- se excusó Samuel intentando concentrarse.
-¿Ya y de que sería? ¿Acaso algo de ese plan que hablaba Guzmán?- cuestionó la chica. Tenía mucha curiosidad del tema, no había olvidado aquel punto en todo el fin de semana.
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Nunca me has tenido
FanfictionSamuel y Carla jugaron con fuego. Él para descubrir la verdad, ella para mantenerlo alejado de esta. Pero ¿qué pasa cuando se traspasa la línea de juego y se transforma en algo más? ¿Qué pasa cuando la traición y el dolor te aleja de quien quieres...
