65- Visitas

3.1K 116 23
                                        

Lucrecia había estado toda la tarde pensando en Pablo y las ganas de verlo la agobiaban tanto que terminó peleando con Valerio por haberla interrumpido en el colegio, aunque este nunca se enteró de los reales motivos de su imprevisto mal humor.

En ese momento se encontraba frente a la puerta de un departamento bastante acomodado en la ciudad. Tocó el timbre y esperó a que le abrieran colocando su mejor sonrisa de seducción. Se había asegurado de investigar que Pablo viviera solo para no encontrarse con alguna sorpresa. Pues al único que quería sorprender era a él.

Cuando Pablo abrió la puerta quedo deslumbrado con la imagen que tenía enfrente. Lucrecia vestía un ceñido vestido clásico y una expresión que le dejó en claro a que iba, que lo dejó sin palabras.

-Lu...¿Cómo llegaste aquí?- balbuceó lo más coherente que pudo sorprendido por esa visita inesperada.

-Tengo mis métodos, no hay nada que el dinero no pueda obtener- le indicó satisfecha de haber dado el primer golpe, tenerlo a sus pies la hacia sentir en la gloria.

Mientras Pablo aún seguía sin reaccionar, Lu comenzó a caminar al interior del departamento con seguridad y coquetería, sin poder evitar observar el lugar que era bastante espacioso y lujoso, algo que llamó la atención de Lu.

-Bastante lindo y de buen gusto- le mencionó la mexicana continuando con su inspección.

-Me gusta la vista- le indicó Pablo cerrando la puerta y siguiéndola mientras ella recorría todo el espacio.

-¿Por qué no has dicho..."No deberías estar aquí?- le preguntó Lu imitando su voz mientras se apoyaba en la parte trasera del sofá que había en medio de la sala.

Pablo sonrió de medio lado antes de responder.

-¿Sacaría algo con decirlo?- indicó mientras le ofrecía algo de beber.

-Absolutamente nada- sonrió Lu caminando felinamente hacia su lado.

Pablo al verla con esa actitud dejó de lado la botella de agua y la tomó de la cintura. Había pasado todo el día pensando en ella y cuando no apareció después  de clases en su oficina y la vió irse con su hermano había quedado desconcertado. Temía que Lu siguiera con dudas con respecto a lo que sucedía con la marquesa, sin embargo haberla encontrado tras su puerta lo había impactado positivamente.

La pegó a su cuerpo y mientras ambos sonreían él se atrevió a besarla. Con el ardor de los besos apasionados, luego de un rato detenidos en el mismo lugar Pablo decidió tomarla en brazos, Lucrecia enrolló sus piernas en las caderas de él generando una fricción que hizo gemir a ambos.

La llevó de esa forma a la habitación sin dejar sus labios desatendidos donde se besaron y desnudaron a la par. Lucrecia se olvidó de sus preguntas y Pablo se olvidó de sus reparos. Se unieron sin prisas ni temores de ser descubiertos pues ahí estaban seguros de que nadie, por primera vez, los interrumpiría.

Mientras se recuperaban Pablo abrazó a Lucrecia, aspirando su cabello un poco alborotado.

-¿Qué sucedió hoy con Valerio?- se atrevió a preguntar.

Lucrecia no supo en ese momento si decirle la verdad o quedarse en silencio con las sospechas de Valerio. Optó inmediatamente por lo último ya que decirle podía significar que decidiera no seguir con lo que sea que tenían.

-Tonteras de Valerio... nada importante- mintió con la mirada pegada al techo.

-¿Sospechará lo nuestro?.... siento que me mira extraño de un tiempo acá- mencionó Pablo poniéndose de lado para mirar mejor el perfil de Lucrecia que seguía acostada de espalda.

Nunca me has tenidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora