67- Revelaciones

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Cuando Cayetana llegó a la clínica no sabía que esperar. Había leído el mensaje que le había mandado una de las madres de Polo cientos de veces.

-¿Puedes venir a la clínica? Es urgente-

Su corazón bombeaba como loco, tiritaba incontrolablemente y parecía a punto de desmayarse cuando llegó a la sala de espera de la UCI. Ahí vio a las madres de Polo conversando con un médico y detuvo sus pasos para no interrumpir, pero por dentro dos respuestas luchaban en su mente para responder la incógnita de por qué la habían hecho ir.

-Estaba muerto o estaba despierto-

Tenía sus manos juntas mientras le sudaban de los nervios. No sabía que pensar ni cómo reaccionar, hasta que vio a Begoña sollozar, mientras Andrea la abrazaba y eso fue suficiente para que las lágrimas comenzaran a caer por sus mejillas.

Cuando Andrea se percató de la presencia de la chica se lo hizo saber a Begoña y ambas se acercaron a ella.

-¿Qué ha pasado? ¿Está....?- sollozó viendo a ambas mujeres con los ojos rojos e hinchados.

-Ha... ha despertado- murmuró Begoña con voz trémula.

La sonrisa que se dibujó en el rostro de ambas madres dejó a Cayetana muda de la impresión. Y las lágrimas que salían se convirtieron en gozo por aquella alegria que significaba la noticia que le estaban dando.

-¿Está despierto?.... ¿puedo verlo?- preguntó temerosa y ansiosa.

-Lo tuvieron que sedar porque aún esta grave, sin embargo que haya salido del coma es un gran avance- relató Andrea abrazada a su mujer.

-¿Qué viene ahora?- preguntó Cayetana aún sin creerlo.

-Esperar a que esté más fuerte, dejar que su cuerpo sane y cuidarlo- indicó Begoña.

-Eso si, no debes decirle a nadie que ha despertado... queremos mantener su recuperación en privado. Que nadie lo venga a perturbar- le pidió Andrea con tono exigente. Sabían que una vez que la noticia de la recuperación de Polo saliera a la luz se vendría una nueva batalla por delante.

-Claro que no, no os preocupéis- indicó Cayetana limpiándose las lágrimas.

Las tres mujeres sonrieron y dejaron salir un suspiro de alivio ya que Polo tenía opciones de vivir.

-.-.-

Valerio seguía intrigado por Lucrecia y cada día la encontraba más extraña. Luego de la conversación en donde le había dicho sus preocupaciones por lo que fuera que tuviera con el tutor, la notaba más distante con él que antes. Incluso más que cuando se develó su relación secreta ante el padre de ambos, pues aunque en ese momento estaba furiosa con él, por lo menos le decía insultos o le lanzaba miradas de odio, ahora hacia cómo que no existía y eso le pegaba más fuerte que la ira.

Llegó a la oficina de Pablo aprovechando que Lucrecia estaba estudiando en la biblioteca y tocó rápidamente.

Cuando Pablo abrió esperaba encontrarse con Lu, pero al ver a su hermano Valerio frunció levemente el ceño.

-¿Esperabas a alguien más?- preguntó Valerio lo más casual que pudo.

-No, de hecho me estaba por ir, pero si necesitas algo pasa- le respondió el tutor abriendo la puerta en su totalidad para darle el paso.

-No te ocuparé mucho tiempo, pero como dijiste que podíamos contar contigo si necesitábamos algo...- empezó a decir Valerio a medida que tomaba asiento frente al escritorio.

-Claro que si, para eso estoy- le confirmó Pablo volviendo a su sillón.

-Estoy preocupado por Lucrecia- expresó con calma mientras veía al profesor acomodarse en su asiento.

Nunca me has tenidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora