27- Recordatorio

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Samuel se preparaba para comenzar una nueva semana desayunando con su mamá, que parecía preocupada y en otro mundo. Trató de iniciar una conversación con ella pero resultaba casi imposible. Se dedicó a comer cuando vió cerca de su cartera un sobre abierto que decía en el exterior con letras grandes y rojas "AVISO".

-¿Qué es esto?- le preguntó a su madre mientras sacaba el sobre proveniente del banco.

-Es un aviso- le dijo ella agobiada.

Samuel sacó rápidamente el contenido y lo leyó. No podía creer lo que ahí decía.

-¿Es un aviso de deuda de la hipoteca?- cuestionó para comprobar si había entendido bien.

-Debe ser un error.... he pagado, con esfuerzo, pero lo hago. No sé que ha pasado- le intentó decir Pilar respirando profundo para serenarse.

No quería asustar a su hijo, pero aquel aviso había sido un balde agua fría. No podía permitirse perder su hogar, además estaba segura que lo había pagado.

-Pero aquí dice que debemos 4 meses- siguió revisando Samuel.

-Es un error. Hoy mismo iré a solucionar el tema. Debe ser un error- trató de calmarlo, aunque ella seguía asustada. Intentaba recordar donde había guardado los recibos de pago, pero en eso siempre había sido descuidada.

-¿Estas segura? Tal vez con el tema de la fianza de Nano... ¿se te olvidó?- cuestionó Samu, buscando alguna respuesta coherente.

-¿Cómo se me va a olvidar? Es nuestra casa. ¡Nos pueden echar a la calle!- le indicó molesta y al borde de las lágrimas.

Samuel al verla así corrió a abrazarla. La intentó consolar y le hizo recordar que aquel aviso era un error como ella decía. Eso no le podía estar pasando a ellos.

-.-.-.-

Cuando todos entregaron el trabajo aquel lunes muchas parejas parecían inconformes. Valerio y Nadia no habían intercambiado más que las palabras necesarias, aunque la joven musulmana debía reconocer que Valerio se había esforzado bastante en seguirle el ritmo y dar lo mejor de sí mismo.

Rebeka y Lucrecia definitivamente no habían coincidido y Lucrecia terminó entregando un trabajo que a ella le había convencido, con los mínimos aportes que había considerado que valían la pena por parte de Rebeka.

Guzmán tampoco había avanzando mucho con Ander en lo relacionado a su acercamiento. Las dos veces que lo fue a ver estuvo 10 minutos para ponerse de acuerdo en cómo continuar mientras trabajaban a distancia. Se le hacía más fácil trabajar online.

Carla y Samuel habían logrado volver a trabajar en casa de él aunque sólo una vez, y se habían enfocado principalmente en estar juntos. Tuvieron el tiempo muy limitado para no levantar sospechas, quedando con la necesidad de buscar urgentemente una alternativa.

Todos estaban atentos en el aula para saber cual sería la siguiente asignación.

-Su siguiente misión es realizar una comparación de sus vidas y los diversos sistemas de gobierno. ¿Como son sus dinámicas familiares y sociales, cómo se comportan con sus amigos, con sus parejas? Son autoritarios, democráticos, sumisos...- indicó Pablo, ante el desconcierto de sus estudiantes que no comprendían muy bien la tarea.

-¿De qué va eso?- preguntó Guzmán con voz fuerte.

-Que ya no será solo leer y escribir palabras ajenas. Deben meterse en la vida de su compañero de trabajo- aclaró mirándolos a todos.

-Esto va de mal en peor- se quejó Lucrecia.

Polo miraba a todos y por fin sentía que ya todo volvía a la normalidad, parecía que se habían olvidado de él y aunque no tener amigos le dolía, dejar de ser víctima constante de malas miradas y desconfianza le bastaba. Su abogado lo había calmado con respecto a la información que había escuchado de Guzmán. Así que ya respiraba más tranquilo, incluso había logrado mantenerse con una mínima dosis de ansiolíticos. Solo le faltaba poder cumplir con Cayetana como novio, pero su psiquiatra le había informado que eso podía ser un efecto del estrés así que esperaba que pronto se solucionara ya que había dejado de estar en el ojo del huracán.

Nunca me has tenidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora